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jueves, 16 de abril de 2009

Mis Peliculas

Esta muestra, que al día de esta actualización y después de muchos años no me he dado el tiempo de editar, no es más que un honesto ejercicio que nació con el propósito de ir recordando  aquellas películas que quedaron dando vueltas en mi cabeza, vaya a saber porqué. De buenas a primeras podría parecer una exageración hablar de Mis Cien Películas, o peor aún, uno de esos típicos ejercicios de cinéfilo pretencioso, de los que abundan. Nada más lejos de eso, ojalá bien lejos. Porque si hay algo que me acerca al cine es nada más que la curiosidad y el gusto por ver una película, principio que mantengo todavía. Tampoco se trata de un análisis o interpretación cinematográfica, es simplemente tratar de recordar una película y escribir brevemente sobre ella: por qué me gustó, en qué lugar la ví o simplmente explicar de qué se trata, recurriendo a la memoria, la ayuda de internet desde donde he tomado prestados la mayor parte de las fichas técnicas (año, reparto, director, sinopsis, etc) y, por cierto, las ganas de explayarme cuando alguna de éstas me dejó alguna su huella. No más que eso.

No hay nada más peligroso que cuando el análisis se transforma en parálisis.
Nada peor creer que hay que captar algo perfecto.
La vida no es perfecta, el cine tampoco tiene que serlo
Pero para que haya vida, tiene que haber corazón
Si tienes corazón, si la película te viene de adentro,
entonces hay altas probabilidades que vas a crear vida.

Clint Eastwood



miércoles, 18 de marzo de 2009

Segunda Entrega

Blade Runner
Ridley Scott
Usa, 1982
Reparto: Harrison Ford, Sean Young, Daryl Hannah, Edward James Olmos

Puede que esta sea de las pocas, sino la única, película de ciencia ficción que me maravilla. Basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, creo que el arte y la inconfundible banda sonora del filme son el gran sustento de esta historia ambientada a principios del siglo XXI, cuando una importante compañía espacial desarrolla el Replicante, un tipo de robot tan parecido a un ser humano que a la larga termina generando un conflicto de proporciones con sus propios creadores: una rebelión en el espacio de estos esclavos, creados para la exploración y colonización de otros planetas, los termina prohibiendo en la Tierra bajo pena de muerte. Así es como en este nuevo planeta tierra policías especiales (unidades de Blade Runner), son los encargados de detectar y “retirar” al Replicante invasor. En la cinta, Deckard (Harrison Ford), ex-policía y ex-Blade Runner, es llamado para una misión en la que debe perseguir y retirar a varios replicantes que han regresado a la Tierra.

Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Esta película, que muchos señalan como cine negro de ciencia ficción, ha logrado perdurar en el tiempo como ninguna otra, pese a la calamidad que involucró su rodaje. Primero, Ford no quería el papel de un replicante, quería interpretar a un ser humano de verdad. A ello se suma la mala relación con sus coprotagonistas. Por otro lado, antes de su estreno, el público no entendió la película y el estudio obligó a Scott a incorporar la voz en off de Deckard para explicar la trama. Acto seguido, Ford grabó con absoluto desgano la nueva narración (evidente en la película). Además el final no era “feliz”, por lo que la productora también obligó a incluir uno que ni siquiera se filmó, sino que se tomó imágenes prestadas de “El Resplandor”, que Kubrick le regaló de buena onda a Scott. Finalmente, la película fue un fracaso absoluto de taquilla en los Estados Unidos, excepto claro, Europa, donde fue aclamada.

Entonces, ¿cuál es la gracia de Blade Runner?, precisamente la profundidad de sus planteamientos. No creo que sea un logro de su director, que a mi juicio se limita a su talentoso manejo de sus puestas en escena, nada más (basta ver sus sucesivos filmes). Hay algo más allá y son las interminables conjeturas y temáticas que nos plantea la película en torno a la humanidad, el control social, la manipulación, la amenaza del hombre contra sí mismo, el medio ambiente, tratado majestuosamente en sus decorados y la música de Vangelis. Es realmente una película valiosísima.

Burton Fink
Ettan & Joel Cohen
Usa, 1991
John Turturro, John Goodman, Judy Davis,

Es muy buena esta cinta de los Cohen, ganadora de la Palma de Oro al mejor director y mejor actor (John Turturro). En 1941, el dramaturgo Barton Fink viaja a Hollywood gracias al ofrecimiento de su agente para escribir una película sobre un luchador. Fink acepta más bien pensando en el impulso que esta nueva tarea le puede dar a su proceso creativo. Pero a poco andar, instalado por el estudio en una lúgubre habitación de hotel, la personalidad creadora se desvanece con los engranajes de la industria en Hollywood, eso lo lleva a sufrir un severo bloqueo intelectual.

En adelante, Fink empieza a deambular por un ambiente claustrofóbico donde el único contacto real transcurre entre el conserje, un anciano ascensorista, y el vecino de Fink, Charlie (John Goodman), un supuesto corredor de comercio que luego se revelará como la verdadera pesadilla de Fink hasta quedar al descubierto su verdadera personalidad como un asesino especialmente afecto a cortar las cabezas de sus víctimas.

El dilema de la creación artística, con todas sus vicisitudes, versus los engranajes de una industria sin ningún tipo de reparo moral a la hora de fabricar salchichas, parecen ser las claves de los Cohen en este filme, donde desenmascaran con su habitual humor negro e ironía aquel mundo donde precisamente confluyen sus propios procesos creativos. No es una pasada de cuenta, nada de eso, los Cohen hace mucho rato que hacen y desasen en la industria cinematográfica del gran imperio, más bien lo veo como un guiño a las épocas más oscuras de Hollywood, aquella donde directores y escritores, especialmente reclutados de la costa este o recién desembarcados desde algún lejano país europeo, caían en las garras de los inescrupulosos magnates de la industria.

El Marido de la Peluquera
Patrice Leconte
Francia 1990
Reparto : Jean Rochefort, Anna Galiena

Esta cinta la vi en un tradicional cine que había en Concepción, el año 91, creo. El cine, que imagino ya no debe existir, era de esos cines elegantes, ubicado al final de una galería en uno de cuyos locales se vendían películas de VHS. Entre éstas había una que siempre me llamó la atención por su título “La Maté porque era Mía”, precisamente de Leconte. Nunca la vi, pero en este mismo cine apareció un día una pelicula del mismo autor. Entré por sólo curiosidad, la vi y me gustó.

Es la historia de Antoine quien desde pequeño frecuentaba la peluquería a la que comienza a hacerse asiduo cuando se empina entre los doce o trece años. Eso hasta el momento en que descubre el escote de la peluquera. Un instante mágico porque desde ese aquel momento se hace una promesa: llegará el día en que se casará con ella.

Cuando Antoine ya es un señor mayor su deseo se hace realidad: se casa con una hermosa peluquera con quien comparte una extraña y silenciosa relación, tan hermosa y delicadamente erótica que más parece un sueño. La atmósfera absolutamente sensual y una narración donde el silencio y el sutil erotismo entre sus dos protagonistas alcanzan momentos sublimes, deben ser los ingredientes que llevaron a Patrice Leconte a cosechar varios premios por esta cinta y una muy buena recepción del público y la crítica. Un final inesperado, igual de hermoso.

El Bosque Animado
Jose Luis Cuerda
España 1987
Reparto: Alfredo Landa, Miguel Fernando Rey

Me dio en algún momento por el cine español de los ochenta (La Colmena, Los Santos Inocentes, entre otras), pero eso tiene una explicación sobre la cual me tendré que explayar en otras líneas.

¿Y qué decir de esta película? Alfredo Landa, buen actor, de los mejores que ha habido en el cine español y, por otra parte, siempre me han alucinado los bosques. La historia ganadora de 5 premios Goya, es una suerte de fábula rural española (otro raro término), donde se entrecruzan varias historias en un misterioso bosque donde encontramos a un asaltante, una pequeña niña que trabaja, otro chico que no quiere trabajar y un fantasma que busca compañía, todos ellos siempre acompañados y aconsejados por el bueno de Landa en su personaje.

Las Bicicletas son para el Verano
Jaime Chávarri
España 1983
Reparto: Amparo Soler Leal, Victoria Abril, Marisa Paredes

Escuché mucho mencionar esta película a principios de los ochenta. Era la dictadura y supongo que era de esas cintas que se recomendaban de boca en boca y que seguramente pasaba el cine arte Normandie, cuando estaba en a pasos de Plaza Italia. Es un muy buen retrato sobre la Guerra Civil española basado en un relato del escritor y dramaturgo español Fernando Fernán Gómez.

Transcurre el año 1936 y una típica familia madrileña compuesta por don Luis, su esposa Dolores y sus hijos, Manolita y Luisito, debe lidiar con las incertidumbres y la angustia provocada por un conflicto que parece ir extendiéndose más de la cuenta.
A pesar de ello y de las carencias más básicas que comienzan a manifestarse por el conflicto, Luisito quiere que su padre le compre una bicicleta. Claro, pasa el tiempo, y las sucesivas promesas y postergaciones del padre a lo largo de la película esconden la solidez de su argumento que no es más que una hermosa crónica sobre la Guerra Civil Española abordada desde la cotidianeidad de una familia.

El Pequeño Gran Hombre
Arthur Penn
Usa, 1970
Reparto: Dustin Hoffman, Faye Dunaway

Extraña mezcla de comedia y drama esta película de Penn padre que relata en sucesivos flash backs el pasado de un anciano de 121 años que vivió de cerca las luchas entre el general Custer y los indios. Es asombrosa la interpretación de Hoffman como el anciano que va narrando su increíble vida a un historiador, desde que fuera adoptado por los indios Cheyenne hasta su participación en las luchas contra el famoso general Custer durante el salvaje oeste.

Viendo nuevamente esta película pude comprobar la asombrosa maestría de Arthur Penn no sólo por llevar a la pantalla la tremenda caracterización de Hoffman, sino, esta extraña mezcla de drama y comedia. La complejidad de esta cinta radica en esta particular dualidad, donde la historia del pequeño capturado y criado por nativos americanos, lo hace zigzaguear entre la lealtad a los aborígenes y al hombre blanco. Trabajando como asistente para el general Custer al mando del regimiento 7º de caballería, esperando así encontrar a su esposa raptada por el mismo regimiento, Jack Crabb o el Pequeño Gran Hombre, es testigo de una sangrienta masacre donde el 7º de caballería decide acabar con una aldea indígena compuesta por ancianos, mujeres y niños, lo que lo hace reaccionar, atacando a los soldados. En adelante, vuelve a su tribu y luego la abandona para deambular como trampero y ermitaño alcoholizado.

En adelante, todos sus esfuerzos se concentran en buscar la mejor forma de suicidarse, pero todas fallan. Como un último intento, Jack recurre a un viejo curandero que le ayude a terminar con su vida. En medio del trance logra comunicarse con el Gran Espíritu Indio y lo único que logra es un aguacero que lo empapa completamente. Resignados, ambos regresan juntos a comer mientras la acción vuelve a la entrevista y Jack diciéndole al historiador que ya no tiene más que decir. La escena final es una larga toma de Jack mirando al vacío.

La Celebración
Thomas Vinterberg
Dinamarca 1998
Reparto: Henning Moritzen, Ulrich Thomsen, Paprika Steen

Esta película marca a mi juicio una nueva forma de entender el cine, y no es un tema necesariamente de lenguajes o expresiones narrativas. Se trata, más allá del Dogma 95 que impulsó otro danés (Lars Von Trier), de democratizar la manera de hacer cine. Ahí radica el tremendo aporte que legó este movimiento al cine, al asumir esta suerte de voto de castidad a la hora de filmar (o grabar en este caso), con cámara en mano, prescindir de la música "de fondo" y el uso de luces naturales, entre otras voladas por el estilo. Pero demostró algo más importante aún, y es que el talento y las ganas pueden más que un Arri35Panaflex y un presupuestos sobre el millón de dólares. En adelante, muchos realizadores jóvenes y otros no tanto, han cosechado excelentes críticas en festivales y buenos resultados de taquilla apelando a este principio. Ciertamente Dogma quedó en el camino, pero demostró que una buena historia y una camarita digital eran elementos suficientes para lograr buenos resultados.

Ahora sí. La celebración gira en torno del sexagésimo cumpleaños de Helge, el viejo patriarca de una numerosa familia, quien festeja junto a una veintena de familiares en una opulenta mansión campestre. Se dan cita una heterogénea fauna de hijos, primos, tíos, etc..

Entre primos racistas, una esposa acartonada y los hijos de Helge: Michael un torpe de primera, Helene la joven izquierdista del clan que vive con un negro. Y a propósito de Linda, la hija que ya no está, pues se suicidó hace poco, es que su hermano mayor, Christian, se ocupará de revivirla en el momento menos esperado: durante la cena hace uso de la palabra y termina desenmascarando la idílica velada cuando señala que él y Linda, de niños, fueron violados reiteradas veces por el viejo patriarca homenajeado.

La Maratón de la Muerte
John Schlesinger
Usa 1976
Reparto: Dustin Hoffman, Sir Laurence Olivier, Roy Scheider

Esta sí que es una buena cinta de intriga, donde Babe (Hoffman) interpreta a un estudiante de la Universidad de Columbia que termina su doctorado cuando casualmente conoce a Elsa, una extraña mujer suiza con la que inicia un fugaz romance. Aprovechando que su hermano (Doc) está de paso por la ciudad, los tres se reúnen a cenar pero, durante la velada, el enigmático Doc desenmascara a Elsa. Aún sin entender nada, Doc aparece apuñalado, y el joven Babe descubre que su hermano pertenecía a una organización de apoyo a la CIA.

Sin tener ninguna relación con el entuerto, Babe se ve envuelto en una oscura trama política en el cual hace su aparición un peligroso criminal nazi que va tras unos valiosos diamantes. Esta película es un tremendo thriller, y que tiene una de las escenas más impresionantes y crueles de todo el cine: cuando el viejo nazi -el mismísimo Sir Lawrence Olivier- inicia una sesión de tortura a Dustin Hoffman en un sillón de dentista, aplicándole sin anestesia y con toda la naturalidad del mundo todo el instrumental que tiene a su alcance.

La Noche del Varennes
Ettore Scola
Francia, Italia 1982
Reparto: Jean-Louis Barrault, Hanna Schygulla, Marcello Mastroianni, Harvey Keitel, Jean-Claude Brialy, Daniel Gélin, Andréa Ferreol

A partir de un hecho histórico real, como es la fallida huída de Luis XVI y María Antonieta, los reyes de Francia de las fuerzas revolucionarias que liberaron a ese país en 1789, Scola plantea un viaje imaginario entre los gobernantes que huyen, el amante Casanova, el novelista francés Restif de la Bretonne, una de las damas de compañía de la reina y el estadounidense Thomas Paine.

La película ofrece un retrato minucioso sobre un episodio histórico, adoptando una posición de neutralidad, pero reflejando las distintas visiones sobre los bandos enfrentados: el Rey y los revolucionarios. El viaje en el coche reúne a partidarios de viejo y del nuevo régimen. Éstos y los personajes que encuentran en el camino van dando vida a unos diálogos que ofrecen la visión confusa de la sociedad francesa en los momentos previos a la proclamación de la República. Muy buen reparto y muy buen ejercicio el de Scola.

Todo en esta película está pensado hasta el último detalle. Los arreglos musicales, con instrumentos y melodías de la época; la fotografía que resalta los decorados y los rostros de sus personajes, las escenas nocturnas y lúgubres de Varennes, como el presagio del terror que se avecina. La interpretación convincente como siempre de Mastroianni y una puesta en escena que mantiene centrada la acción sobre los viajeros y el avance del coche que le confiere un sentido de intriga creciente a la pelicula.

Los Enanos Comenzaron Gigantes
Werner Herzog
Alemania, 1970
Reparto: Petr Cepek, Jan Kraus, Vladimír Kudla, Antonin Zacpal,

Ésta bien podría ser una locura o una joya de Werner Herzog. No hay consenso. Una obra extraña, más cercana a la experimentación cinematográfica.

En un correccional estalla una rebelión entre los reclusos, todos enanos. El supervisor consigue ocultarse en su oficina llevando consigo, como rehén, a uno de los líderes de la rebelión. A pesar de esto, los enanos rebeldes responden intensificando sus actos vandálicos de una manera más violenta y demente todavía.

Extraña esta película a la que asistí, como a casi todas las de Herzog o Fashbinder, en el Gohete de Concepción y como parte de las asignaturas de cinematografía. Difícil quitarse de encima las imágenes de los enanos saltando como esquizofrénicos sobre las mesas del comedor, lanzándose espaguetis con salsa sobre sus cabezas, o el enano que no deja de repetir durante toda la película ¡¡stark, stark!! , o el auto que no deja de girar en círculos en el patio de la correccional durante todo el filme.

Entiendo que era una época difícil, llena de experimentación y drogas, había que romper con esa tradición hipócrita de la Alemania de postguerra. La única referencia por lo demás a la que recurren críticos y expertos cuando quieren señalar la época dorada del cine alemán, cuando jovencitos como Herzog, Fashbinder o Wenders se las arreglaban para subvertir el orden de las cosas en materia cinematográfica. Esa actitud arrogante y desenfrenada a comienzos de los setenta dio sus frutos, porque como nunca antes, fue una época brillante para el cine alemán, pero como todo, quedaría tumbada como el mismísimo guatón Faschbinder con su cigarrillo a medio terminar y una sobredosis abrazada a su control remoto. Al menos pasó dignamente a la historia, porque del resto, incluyendo a Herzgog o Wenders, no quedó mucho, salvo un par de excepcionales películas.

Los Santos Inocentes
Mario Camus
España 1984
Reparto: Alfredo Landa, Francisco Rabal

Fue en un cine club de la ciudad intermedia donde vi esta película, lugar donde unos pocos amigos y conocidos nos reuníamos los sábados por la tarde a proyectar películas para después comentarlas. Era habitual en esa época contextualizar cualquier película políticamente. Era bonita esa experiencia en todo caso, tomando café y conversando con un pequeño grupo de personas, de distintas edades y pensamientos. Fue un primer acercamiento a la discusión y análisis que me serviría mucho después cuando me dio por estudiar audiovisual y cine.

La película de Camus me cultivó por el papel de Alfredo Landa y por el argumento sobre una familia de campesinos españoles que vive subordinada a las deposiciones de los dueños de la tierra. Corren los años sesenta en Extremadura, y el "señorito Iván", un gran aficionado a la caza, cuenta siempre con la ayuda de Paco (Landa) para seguir manteniendo su fama en todas las caserías que organiza. Eso hasta que un día el pobre de Paco se rompe una pierna y el señorito aquel le obliga a seguir a las caserías hasta que este ya no puede moverse. El Señorito finalmente utiliza como sirviente a Zacarías, algo lerdo, que aunque lo hace mejor, no logra igualar a Paco. Eso hasta que un día, en un arrebato, el señorito Iván mata a la "Milana bonita", el pájaro que con mucha paciencia y amor había amaestrado Azarías. La tristeza se vuelca sobre el pobre viejo quien, al día siguiente, cuelga a Iván de un árbol. Los hechos obligan a Paco y su familia a abandonar la hacienda para siempre.

Mi Hermosa Lavandería
Stephen Frears
Gran Bretaña 1985
Reparto: Daniel Day-Lewis, Shirley Anne Field

Omar, un joven inglés de origen paquistaní, empieza a dirigir la lavandería de su tío con la ayuda de un antiguo compañero de clase, Johnny (Lewis), el típico joven inglés flojo, no muy brillante y además algo racista.

La patanería e ignorancia de Johnny contrasta con el empeño de Omar en sacar su nuevo negocio adelante. De esta manera, lidiando con la creciente desconfianza de la familia paquistaní de Omar y los prejuicios raciales reinantes, los dos muchachos no sólo comenzarán con el negocio, sino que reiniciarán la antigua amistad que mantenían desde la secundaria. A poco andar, esta relación los convertirá en amantes, aunque con la entrega algo obtusa y ambivalente de Johnny que en ningún momento parece traducirse en sentimientos concretos hacia Omar, sino más bien en una suerte de oportunismo.
Creo que este es uno de los films más interesantes de Frears, principalmente por el trabajo actoral de Day-Lewis que vuelve a dar muestras en este trabajo de su entrega como actor y cómo logra dar vida propia a Johnny.

Como muchas de las cintas británicas de los ochenta, la cinta es un claro retrato social a la Inglaterra de Margaret Thatcher caracterizada por las desigualdades sociales, la cesantía y el racismo. Acá se trata el tema de la integración de una minoría, la Pakistani en este país. Ahora la sutileza de Frears radica en esa sutil transición desde el relato naturalista a los ribetes poéticos que adquiere la relación homosexual entre Omar y Johnny.

Papá Salió en Viaje de Negocios
Emir Kusturika
Yugoslavia 1984
Reparto: Miki Manojlović, Mirjana Karanović, Davor Dujmović

Un relato familiar ambientado en los años cincuenta y narrado desde el punto de vista de un pequeño cuyo padre es detenido por disentir de la política oficial, bien podría haber sido una historia dramática y de denuncia, pero ya desde sus inicios Kusturica logró imprimir un sello muy particular a sus películas. Los tintes de comedia absurda, mezclados con las secuencias oníricas propias de este realizador Serbio la hicieron merecer con justificada razón la Palma de Oro Cannes por esta película.

La historia contada por el pequeño Malik, sirve para entender mejor el proceso de maduración de este niño al que le son ajenos los procesos políticos que lo han alejado de su padre. Mientras sigue aferrado a la idea de un padre ausente por asuntos de negocio, Malik comienza a aprender sobre la vida y la familia a través de su abuela y un entorno donde las fantasías y los sueños superan una realidad que se va haciendo cada vez más tangible.

El papel del pequeño Malik, así como el rol de Miki Manojlović resultan como siempre entrañables, son de aquellos personajes de los que uno se encariña simplemente por su honestidad y ternura. Puede que sea parte del secreto, porque con casi el mismo elenco Kusturika volvería a obtener la Palma de Oro al Mejor Director en 1989, con “Tiempo de Gitanos”, otra hermosa cinta.

Secretos y Mentiras
Mike Leigh
Gran Bretaña 1996
Reparto: Brenda Blethyn, Timothy Spall, Hannah Davis

Como muchos de los cineastas formados en la BBC de los setenta, Leigh es del tipo de realizadores que se mueven con soltura y buen oficio en torno a las desdichas de la clase trabajadora inglesa, el mundo de las viviendas sociales, la cesantía y las tragedias familiares bien escondidas.

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes y con cinco nominaciones al Oscar, este drama (cargado al humor negro, como toda buena cinta británica), trata la historia de Hortense, una joven negra de Londres, que al morir sus padres adoptivos siente la necesidad de conocer a su madre natural, que la dio en adopción al nacer y que finalmente resulta ser una mujer soltera que trabaja en una fábrica.

Una buena forma de tratar también la incomunicación al interior de una familia cuyo desarraigo va pesando con el tiempo en cada uno de sus integrantes. Ahí están los rostros amargos de Cynthia y Maurice, los dos hermanos distanciados que han asumido su condición con suma indiferencia.

El trabajo de Leigh tiene ese merito, el de abordar un drama tan complejo, pero con un tratamiento dramático lleno de sencillez y una distancia más bien aparente tras la que se esconden una tremenda sensibilidad y serenidad al escribir y filmar esta historia. Hay una película de Leigh que aún no he visto, “Todo o Nada”, un drama social sobre el desarraigo y el desempleo que me tinca harto.

El Viejo Fusil
Robert Enrico
Francia, 1972
Reparto: Philippe Noiret, Romy Schneider

La vi en una de esas tantas noches de trasnoche infantil, cuando ya todos dormían y yo lograba traspasar esa barrera medio infranqueable que son los noticiarios de medianoche cuando se es niño. Pero claro, vuelvo a la Tv de los ochenta y su cine de última función.

Una tragedia de aquellas, bonita además porque tiene ese tipo de condimentos poco habituales en un drama histórico-político y que es la merecida y justa venganza. Me explico: corre el año 1944 en la Francia ocupada por los nazis y en ella vemos a Julien, un médico bonachón y aristócrata que se dedica a ayudar a la resistencia asistiendo a los heridos. Con los alemanes sospechando de él, decide mandar a su esposa e hija a un lejano pueblo, donde la familia posee un viejo castillo.

Pero todo cambia cuando un día decide ir a verlas y descubre que el pequeño pueblo cercano ha sido masacrado por los nazis y al llegar al castillo descubre horrorizado que está ocupado por un escuadrón de las SS y que su hija ha sido asesinada y su mujer violada y quemadas ambas con lanza-llamas por nazis.

En adelante veremos a Julien trastocado completamente. Atrás quedan esas bucólicas imágenes de esta familia paseando en bicicleta, para dar paso a la dulce venganza de julien, quien conoce cada rincón del castillo. Ahora vendrá su cacería, hasta acabar con cada uno de los alemanes que han asesinado a su familia. Inolvidable aquella escena donde uno de los nazis se emborracha frente a un gran espejo; viendo como poco a poco éste comienza a deformarse, el imbécil éste se acerca un poco más, sin reparar que atrás está Julien con el mismo lanzallamas apuntándole directo a la cara.

Leí por ahí que este es uno de los mejores e injustamente olvidados títulos de la cinematografía francesa y en eso estoy absolutamente de acuerdo. Más aún con dos protagonistas de la talla de Philippe Noiret y Romy Schneider.

No Tan Lejos de Andrómeda
Juan Vicente Araya
Chile, 1997
Reparto: Sergio Hernández, Patricia Guzmán

Película extraña y experimental que creo haber visto en algún festival (Valdivia o Viña). Filmada en blanco y negro, narra la historia de Felix (Sergio Hernández) y Magui (Patricia Guzman), que tras haber vivido varios años en el exilio vuelven a su país de origen. En Chile son recibidos por el padre de Magui y todo parece ir desarrollándose normalmente en su nuevo proceso de adaptación. Sin embargo, una vez en la casa, Felix se resiste a aceptar su nueva condición, lo que provoca conflictos al interior de la casa. Mucha narración en Off, la de Hernández que evidencia la formación parisina de Araya. Además un argumento que da un vuelco bastante extraño cuando Felix pasa de la sensación de desarraigo a una suerte de paranoia por los rumores que indican que en la zona vivirían extraterrestres.
Los Amantes del Círculo Polar
Julio Medem
Finlandia / España 1998
Reparto:

Ana y Otto son dos niños de ocho años que un día se conocen a la salida del colegio. En ese mismo momento nace una historia de amor secreta y circular que se cierra diecisiete años después en Finlandia, en el mismo Círculo Polar Ártico.

De Medem no sabía mucho, pero ésta, su cuarta película, es una cinta que recuerdo aunque no sé si recomiendo, principalmente por su ritmo, apto más bien para cinéfilos complejos. He visto pocos ejemplos tan interesantes de comunión entre una banda sonora y el ritmo visual que la que alcanza esta cinta. Este complemento, que resulta de un trabajo muy meticuloso de su autor, le otorga una atmósfera muy irreal a la película, una donde el escaso diálogo y el cuidadoso tratamiento fotográfico dan vida a una obra que más se emparenta al ejercicio cinematográfico.

Los Buenos Muchachos
Martin Scorsese
Usa 1990
Reparto: Ray Liotta, Robert De Niro y Joe Pesci.

Como llega uno a querer a los malos con este filme. Eso es lo que me gusta de Scorsese, sólo un maestro puede crear tal empatía hasta con el más mediocre y sanguinario de sus personajes.

Buenos Muchachos podría ser la típica crónica de una pandilla de mafiosos italianos en Brooklyn. Pero es más que eso, es la vida de Henry Hill (Ray Liotta) un hombre que de niño soñó en convertirse en un reconocido gangster, deseo que logra hacer realidad conforme pasan los años y sin llegar a ser muy habilidoso que digamos. Hill logra ganarse el respeto de los mismos mafiosos a los cuales admiraba de pequeño.

A lo largo del metraje, Scorsese logra transmitir a plenitud los diversos perfiles sicológicos que dan forma a este grupo mafioso que como tal, parece más una familia. Es en ese punto donde precisamente radica la gracia de esta película.

Ahí tenemos a Jimmy Conway, líder implacable, interpretado por Robert de Niro o al impulsivo Tommy (Joe Pesci), lejos una de los mejores y más recordados personajes de Scorsesse. Sin ser el prototipo del rol protagónico, el personaje interpretado por Ray Liotta, es quien de alguna forma, conduce el relato durante los treinta años en los que transcurre la historia.

La última parte de Buenos muchachos es tal vez la de mayor peso en la historia. No es el final que uno esperaría de un sujeto como Henry Hill. Lo que Scorsese nos muestra es aquel sujeto, que llegó convertir en realidad el sueño de cualquier mafioso, viviendo una decadencia extrema, bien entrada la década del ochenta, consumido por la cocaína, con su imperio derrumbado, sus compañeros presos o asesinados y una paranoia que al final de cuentas….le pasa la cuenta.

Zelig
Woody Allen
Usa, 1983
Reparto: Mia Farrow, Susan Sontag, Woody Allen

La historia se ambienta en la década del veinte, cuando un extraño hombre empieza a llamar la atención pública debido a sus repetidas apariciones en diferentes lugares y con diferentes aspectos. Este hombre, Leonard Zelig (Allen), tiene la capacidad sobrenatural de cambiar su apariencia adaptándose al medio en el que se desenvuelve, por lo que comienza a ser conocido como el hombre camaleón.

Con ese argumento se desarrolla esta historia que incluye variados testimonios documentales, entre ellos el de una siquiatra empecinada en estudiar el caso (Mia Farrow) y otros personajes cercanos al curioso Zelig. Bastante absurdo el tono de esta comedia, pero es la soltura con la cual Allen va dando vida a este personaje lo que la hace divertida.

Tracks
Henry Jaglom
Usa, 1976
Reparto: Dennis Hopper

No fue sino hasta mediados de los setenta que unos pocos directores se atrevieron a llevar a la gran pantalla los intrincados laberintos sicológicos que debían atravesar los veteranos de Vietnam. Jaglom fue uno de ellos con esta cinta, que recorre la América profunda a bordo de un tren con mucho uso de la cámara subjetiva siguiendo a un veterano de Vietnam que viaja acompañando el cuerpo de un soldado caído en ese conflicto.

No he podido nunca dejar de asociar la imagen de Hopper al personaje de esta película. Extraña cinta del enigmático director británico Henry Jaglom con el interminable periplo de Jack cuidando un misterioso ataúd hasta un pequeño y perdido poblado de Norteamérica. En el trayecto, nada hace evidenciar que Jack Falen (Hopper) es realmente un tipo medio desquiciado o, en el mejo de los casos, con severas secuelas psicológicas. La sorpresa llegará al final de la película, cuando el tren llegue a su destino, un pequeño pueblo en medio de la nada y donde Jack se hace cargo de los preparativos del supuesto entierro. Digo supuesto, porque una vez en el cementerio y tras los honores de rigor, Jack salta sobre el misterioso ataúd, lo abre y en la siguiente toma lo vemos saliendo de él con cara de maniático y portando todo tipo de armamentos que llevaba el famoso féretro. Jack mirando a cámara, la imagen queda congelada en un primer plano. Créditos.

Jaglom es uno de los creadores más independientes de Norteamerica, tan independiente que en todos los sitios especializados en cine aparece con sólo dos o tres películas. Henry Jaglom, que suele improvisar en sus películas, es famoso por convencer a sus célebres amigos para que lo acompañen en sus películas. Es así como en su primer filme, “A Safe Place”, trabajan Jack Nicholson y Orson Welles.

Fuerte Apache en el Bronx
Daniel Petrie
Usa, 1976
Reparto: Paul Newman, Edward Asner, Danny Aiello

Me entretenía de sobre manera ver esta película en la televisión donde un puñado de policías debe lidiar con uno de los barrios más peligroso de la ciudad. La historia parte con el caso de dos jóvenes policías que han sido asesinados a tiros en el interior de su patrulla después de transar los servicios de una conocida prostituta del sector.

La comisaría del área es conocida como "Fuerte Apache" y a la desidia habitual con la que realizan su trabajo sus policías, se suma la llegada de un nuevo jefe que intentará hacer que las cosas funcionen a su modo: violencia contra la violencia.

Claro, hablamos del Bronx y los años setenta. Lo más probable es que así haya sido por entonces aquel barrio, como lo muestra esta película, un lugar donde deambulan asesinos, prostitutas y drogadictos. Eso hasta que en un operativo contra las masas sublevadas del barrio termina con el asesinato de un detenido que es lanzado por un rudo policía (Aiello) desde la azotea de un edificio.

Pero ahí tenemos al bueno de Paul Newman interpretando a Murphy, un oficial un rudo y asqueado de esta violencia rutinaria, un tipo algo más cuerdo que pondrá una dosis de mesura y sacrificio entre tanto muerto…y fin.

La Cuadrilla
Ken Loach
Reino Unido, Alemania, España, 2001
Reparto: Dean Andrews, Tom Craig, Joe Duttine, Steve Huison

Cine de denuncia el de Ken Loach, en este caso una crítica directa hacia el sistema de privatizaciones de ferrocarriles llevadas a cabo en Gran Bretaña, a mediados de la década de los 90. Para cualquier persona que no conozca el cine de este autor británico podrá parecerle algo plana, hasta abuirrida esta cinta sobre un grupo de trabajadores encargados del mantenimiento de las vías ferroviarias y que ve cómo de un día para otro su situación laboral queda amenazada cuando son invitados a firmar sus "despidos voluntarios", perdiendo su derecho a vacaciones y otras regalias básicas que mantuvieron por décadas, tal como como sus padres y abuelos. Aparecen por primera vez para ellos conceptos como la flexibilidad laboral que encubre en realidad una precariedad en el trabajo y la inestabilidad laboral....tema bien conocido por estos lares.

Es tremadamente interesante ponerle atención a esta pelicula y ver como se van descomponiendo las relaciones entre estos compañeros de trabajo a medida que comienza a ponerse en curso la subcontratación, que busca a toda costa a abaratar costos a los nuevos contratistas, produciendo la consiguiente competencia y desconfianza entre los antiguos compañeros, empleados ahora por distintas empresas. Repugnante resultan también los nuevos ejecutivos que vienen a capacitar a los viejos trabajadores, vendiendoles las maravillas del nuevo sistema privado a través de videos corporativos y presentaciones.

Pero hablamos de Ken Loach, señalado como "el cineasta de la clase obrera inglesa", formado como muchos de sus pares en la BBC de los setenta, quien vuelve con esta pelicula a su compromiso político, ya asumido por lo demás en sus anteriores cintas, siempre centradas en la denuncia política y social.

Para la crítica así como para cualquier cinéfilo medianamente informado, esta pelicula, como otras del autor, tiene el merito de la credibilidad, acaso por esa costumbre de Loach de trabajar en base a guiones simples y la improvisación con actores aficionados. Creíble también porque el guión de esta película fue escrito por Rob Dawber, un antiguo empleado y dirigente sindical del servicio de ferrocarriles (cuando era del estado).

Al presentar su filme en el Festival de Venecia Ken Loach señaló que "Los programas de cualquier partido polìtico siempre van favorecer a las grandes empresas y su actual objetivo es reducir el costo del empleo, algo que hemos visto como va destruyendo a las familias y todo el tejido social".
No Somos Angeles
Neil Jordan
Usa / Gran Bretaña
Reparto: Sean Penn, Robert De Niro, Demi Moore

Un remake de la cinta de Michael Curtis, “Nunca fuimos Angeles”, del año 1954 (donde actuaba Humphrey Bogart y Peter Ustinov), donde dos reos recién evadidos de prisión e intensamente buscados por las autoridades, realizan todo tipo de labores en un pequeño poblado mientras estudian la forma de cruzar la frontera.

El filme de Jordan (El Juego de Las Lagrimas) hace algunos cambios sutiles al argumento, convirtiendo a los dos prófugos (De Niro y Penn) en improvisados sacerdotes que deben asumir su nuevo rol en un pequeño poblado mientras buscan la manera de cruzar la frontera hacia Canadá. Episodios hilarantes como el del cura De Niro asumiendo su rol de guía espiritual con una aproblemada y liberal madre soltera (Moore) o el cura Penn, quien comienza a cuestionarse su rol de prófugo y a tomarse cada vez más en serio su vocación religiosa acercándose con profunda fe a Dios y a otro religioso medio amanerado.

Tendría que precisar que esta no es una gran película, sino una simpática comedia, con algunos ingredientes singulares como la ambientación medio atemporal que le da Philippe Rousselot en la fotografía. Creo que eso es lo que me gusta de esta cinta, secuencias como las que abren el film con estos dos presidiarios escapando desde una prisión absolutamente lúgubre e irreal, que más se asemeja a un cuadro de Giger, o la sensación de atardecer invernal que predomina durante casi toda la película, logros absolutos de este gran director de fotografía que es Rousselot.

Hapinnes
Todd Solondz
Usa 1998
Reparto: Jane Adams, Lara Flynn Boyle, Philip Seymour Hoffman

Tod Solondz es un personaje outsider dentro del cine norteamericano, pero uno de verdad, de esos a quien nadie quiere financiar sus películas. En esta cinta, aborda la historia de tres hermanas cuyas vidas, en apariencia normales, esconden oscuros secretos y perversiones que van más allá del parentesco, que a la larga parece ser más un mero pretexto para abordar tematicas como la pederastía y otras perversiones.

Trish es la madre perfecta, casada con un psicólogo exitoso, un padre ejemplar; Pero la historia da un gran giro cuando queda al descubierto que el ejemplar padre de familia que es el esposo de Trish abusa sexualmente de dos compañeritos de curso de su pequeño hijo drogando a su familia durante un pijama party.
Cuando ya tenía su película lista no pudo estrenarla en norteamérica porque nadie se arriegó a pasarla por los cine, Solondz tuvo que formar para ello su propia distribuidora. La cadena Blockbuster se negó a exhibirla en sus estanterías. Y quizás por esa misma razón, en su siguiente filme, Storytelling, aceptó que se incluyese un triángulo rojo para tapar un duro encuentro sexual «Se me ha criticado mucho por ceder en este punto, pero yo lo veo como un triunfo: ¿cuántas películas de gran estudio lucen un efecto gráfico rojo soviético en una de sus escenas principales?», señaló en una entrevisa a un diario español.

Calles Peligrosas
Martin Scorsese
Usa 1973

Reparto: Robert De Niro, Harvey Keitel

Esta película, en apariencia sin grandes pretenciones, fue la que llevó a Scorsese a gozar de cierto reconocimiento en el mundo del cine, cuando él y su actor fetiche, Robert De Niro, eran recién unos chiquillos. Un drama callejero con ciertos tintes autobiográficos es el que nos propone Sorsese, con la historia de Charlie (Keitel) recorriendo las calles de una Nueva York setentera tratando de conciliar su formación católica con la atracción que le provoca el mundo de la mafia. El pobre muchacho está enamorado de Teresa, a quien su familia no acepta y para peor, debe lidiar con Johnny Boy (De Niro), su mejor amigo, pero que resulta ser un cacho de principio a fin, lo que podría denominarse un niño problema.

El filme, cuya música compuso Eric Clapton (con claros toques a lo Hendrix), merece ser analizado un poco más en profundidad, dado que para muchos suele ser una de las mejores peliculas de este director, principalmente por el riesgo narrativo y visual que propuso al contar esta historia. Tengo pendiente volver a verla para explayarme un poco más...

Taxi Driver
Martin Scorsese
Usa, 1976
Reparto: Robert De Niro, Jodie Foster, Cybill Shepherd, Harvey Keitel

Con el guión de Paul Schrader, Scorsese dio un salto definitivo a su carrera con este filme que se llevó la Palma de Oro en Cannes el 1976. La historia de Travis, un joven veterano de Vietnam quien para sobrellevar la soledad y el insomnio crónico que le queda como secuela del conflicto, no le queda más que trabajar como taxista durante la noche en New York. Algo hay en todo caso en la personalidad de Travis, una progresiva mutación psicológica que lo lleva a mezclar desordenadamente una serie de obsesiones, desencadenando la progresiva violencia del protagonista como medio de redención ante un ambiente que internamente se le va haciendo cada vez más hostil.

Hay una magnífica combinación en esta película: el excelente guión de Schrader y la capacidad narrativa de Scoresse (quien ya venía bien encaminado tras Means Street), las partituras de Bernard Herman con su jazz melancólico que acompaña a Travis Bickle mientras conduce por la nocturna Nueva York de los setenta y la acertada fotografía de Michael Chapman, quien como nadie logró sacar tanto provecho a la ciudad de los rascacielos.

Chapman vino a Chile a fines del año 2008 (al Festival de Cine de Santiago, Sanfic) y ante un auditorio repleto señaló un par de cosas que quizás sean el mejor reflejo de lo que singifica esta película: “…es triste decirlo, pero en mis siguientes 30 años de carrera nunca volví a trabajar en una película tan importante. Creo que una de las razones por las que Scorsese me contrató fue porque era uno de los pocos fotógrafos que habían visto el cine de Jean-Luc Godard. Estábamos, literalmente, emborrachados de Godard antes de empezar Taxi driver (…) sobre la recordada escena final, cuando Travis mata a tres personas en un prostíbulo, dijo: "Toda esa película fue como una liberación para nosotros, que éramos de Nueva York, una ciudad muy oscura y aterradora en los 70. Esa escena significaba la culminación de todo aquello".

Terciopelo Azul
David Lynch
Usa 1986
Reparto: Isabella Rossellini, Dennis Hopper, Kyle MacLachaln

No he sido especialmente un admirador de Lynch, pero reconozco en él esa habilidad que pocos cineástas tienen de crear mundos y atmósferas bizarras para convertirlas en el sello propio. Lynch es de aquellos, capaz de trasladarnos y escarbar allí donde suponemos que todo puede ser normalidad.

Es difícil olvidar la introducción de esta película, cuando vemos las calles de ídilico pueblecito norteamericano con sus jardines y calles bien cuidadas, los vecinos saludandose y un carro de bomberos que pasa lustroso y con sus banderitas flameando al viento poco antes que el padre del protagonista sufra un infarto mientras riega su jardín. Comienza con esa escena la otra realidad (genial el perro en tironeando la manguera) y la toma subjetiva que nos lleva al interior de la tierra mostrandonos todo tipo de insectos y alimañas asquerosas.

Con la visita a su padre en el hospital, Jeffrey, el protagonista se “encuentra” con la cruda realidad. De regreso a su casa, encuentra una oreja “escondida” entre unos arbustos, la lleva a la policía y desde ese momento, se inicia una misteriosa intriga que desvelará extraños sucesos y los personajes más bizarros que parecián invisbles en esa pequeña localidad. En su indagación se relaciona una cantante de Night Club (Rosselini), quien a su vez mantiene en secreto la extorsión de un psicópata fetichista (Hopper en un papel delirante).

El famoso Dino de Laurentiis, quien había producido su anterior filme, Duna, reconoció en una entrevista que había sido un tremendo error cortas muchas de las escenas de esta última cinta y que por ese motivo (según él) dejó a Lynch hacer lo que le diese la gana con Terciopelo azul.
Lugares Comunes
Adolfo Aristarain
Argentina 2002
Reparto: Federico Luppi, Mercedes Sampietro, Arturo Puig

Una historia simple, bien contada y emotiva. Así es el cine de Aristaráin, el veterano director Argentino que después de su celebrada “Martin Hache” estrenó esta historia sobre Fernando, un viejo profesor universitario de literatura quien lleva una vida feliz con su esposa (Liliana) en la ciudad de Buenos Aires. Ambos tienen un hijo (Pedro), casado y con dos hijos, profesional exitoso que vive en Madrid. Aunque llevan sus vidas con un gran respeto y amor, algo comienza a cambiar cuando a Fernando le comunican que debe jubilar anticipademente.

Es una historia de amor y lealtad matrimonial en plena crísis económica Argentina. Fernando se enfrenta de un día a otro a una jubilación que supone dejar lo que más quiere en la vida y enfrentarse también al hijo que “huyó” , según él, de su país para convertirse en un burgués acomodado. El de Luppi es el papel del viejo porteño libertario y eso queda de manifiesto en un breve diálogo con su hijo en un bar cuando le cuestiona el haber dejado una prometedora carrera como escritor para convertirse en un empleado acomodado fuera del país. Vemos en Fernando al viejo idealista y agnóstico, beligerante al extremo con su hijo, pero del otro, a un hombre que cuenta a su lado con Liliana, una mujer incondicional que lo único que quiere es estar al lado de Fernando y unirle a su hijo. Es un final casi utópico el de Fernando, cuando opta por dejarlo todo, (un país cuyo presidente huye en helicóptero desde la sede presidencial), para iniciar una nueva vida como campesino lejos de una realidad que lo atormenta.

Etre and Avoir
Nicholas Philibert.
Francia, 2002

El documental muestra la vida de un pequeño curso en una escuelita rural de un poblado francés durante varios años. Los niños, de entre cuatro y diez años, son registrados durante su proceso de formación a cargo de un abnegado profesor (Georges López) que les va enseñando todo tipo de materias, bajo el sistema de la clase única, hasta que los mismos chicos con quienes se ha involucrado desde su más temprana infancia se acercan a la adolescencia y deben dejar ese pequeño reducto y la serenidad de este profesor que se ha involucrado no sólo en su formación, sino en la vida y los conflictos de cada uno de estos pequeños.

Una muy linda mirada la que nos propone su director, Nicolás Philibert; Una cuidada fotografía y logradas secuencias, como aquella cuando del grupo de niños ya ha completado el primer ciclo y deben decir adiós a la pequeña escuelita y a su profesor

Stalker
Andrei Tarkovsky
URSS, 1979
Reparto: Alexander Kaidanovsky, Anatoli Solonitsyn, Nikolai Grinko

Stalker es la denominación que recibe un guía que deben conducir, en este caso, a dos hombres, un escritor y un profesor, hacia un lugar post-apocalíptico conocido como La Zona, en donde existe una casa en una de cuyas habitaciones existe la posibilidad de cumplir los deseos de una persona. A este lugar es casi imposible llegar sin un Stalker (guía), pues es un sitio que cambia a cada instante y sin previo aviso (“ basta que entre alguien para que todo se ponga en movimiento de inmediato" señala el Stalker en un instante de la película). Alcanzar la zona es algo casi imposible, la Zona fue evacuada, cerrada y se encuentra resguardada continuamente por un fuerte cerco militar. La mayoría de las personas que entra a la zona no regresa nunca. Y así como algunos se arriesgan, como Stalker, para llevar gente a la zona, en su mayoría personas movidas por la desesperación, el mismo protagonista se encarga en su momento de aclarar a sus dos acompañantes, cuanto ya están dentro de ella, que "nadie puede entrar a la zona con fines personales o de lucro" y es en eso, cuando el profesor demuestra sus verdaderas intenciones, intentando explotar una bomba para destruir la habitación, argumentando que sería muy peligroso que alguien con mañas intenciones pidiera sus deseos allí, su acompañante, el escritor, también está de acuerdo.

Puede ser un poco básica la anterior síntesis, pero en el fondo la película de Tarkovski trata sobre los ideales, de un hombre que a su manera y en su silencio, persigue el suyo de manera muy concreta ("¿porqué queréis destruir la fe?", grita a sus dos acompañantes cuando descubre la intención del profesor y la complacencia del escritor). Stalker lleva su carga, que es la derrota de la vida real, la que quedó al otro lado de la zona donde ha dejado a su hija enferma y su mujer. Parece ser que la Zona es su creación, un invento para poder llevar allí a los angustiados y concederles una idea de una esperanza. Es después de todo, un hombre que lucha por mantener la fe en un ideal humanitario, conviertiéndose en un verdadero outsider.

Tarkovski, por alguna razón que ni los más sesudos intelectuales lográn aún comprender del todo, se tomó la libertad (y la tuvo) de ir en contra de las corrientes del realismo socialista ruso, ningún otro director soviético tuvo tanta libertad como para llegar a ser considerado uno de los grandes de la cinematografía mundial. Stalker pasó la censura soviética porque la historia se ajustaba a una estructura narrativa bastante clásica: una evolución bien ordenada en cuanto a los tiempos cinematográficos, precisamente lo contrario a sus anteriores películas.

Cuadrophenia
Franc Roddam
Gran Bretaña, 1979
Reparto: Phil Daniels, Sting, Philip Davis

Ambientada en el Londres de 1964, la cinta debut de Rodda trata sobre una grupo de jovencitos mods que se mueven en sus scooters por las calles londinenses y las continuas disputas con sus rivales, los rokers, una banda de muchachotes que visten de cuero y llevan motocicletas algo más grandes. Harto de sus padres, Jimmy, lider de de los mods, sólo encuentra una vía de escape a sus problemas junto a sus amigos de la banda. Un fin de semana será la excusa perfecta para librar una violenta batalla entre ambos bandos en la ciudad costera de Brighton.

Pero Jimmy es arrestado y en adelante su vida se vuelve cuesta abajo. Lo echan de su su casa cuandio su madre le encuentra una bolsa con anfetaminas, lo deja su novia y descubre que su ídolo, interpretado por un joven Sting, no es más que el botones de un hotel. En ese momento decide robarle su Vespa y lanzarse a un acantilado, dejando un final abierto que a estas alturas en un clásico: sólo se ve caer la moto, nunca a Jimmy, aunque en algunos cortes posteriores de la cinta vemos a éste al borde del precipicio viendo caer la scotter.

Bueno, la película – cuyo mayor logro quizás sea la música de The Who y el debut en la actuación de Gordon Summer (Sting), tiene un mérito mejor: ser un buen reflejo de la Gran Bretaña que por esos años incubaba la mejor etapa del período Punk y las nuevas corrientes libertarias que se opondrían a la era Teahcher.

El Memphis Belle
Michael Caton-Jones
Usa, Gran Bretaña, 1990
Reparto: Matthew Modine, Eric Stoltz, Jane Horrocks, Billy Zane, Steve MacKintosh

Esta cinta bélica de la segunda guerra mundial la vi el año de su etreno una fría tarde en un cine de Temuco. No sé que hacía ahí, pero fue casi al azar entrar a ese viejo cine por una pelicula desconocida. Y resultó ser una de las mejores peliculas de combates aéreos que he visto (después de la saga setentera de Los Tigres Voladores, claro). El Memphis Belle es uno de esos enormes bombarderos B17 (fortaleza volante), que tenían por misión realizar bombardeos sobre las ciudades del viejo continente. Basado en una historia real, la película se armó en base a los documentales existentes sobre esta nave y sus diez jovenes tripulantes que sobrevivieron a veinticinco incursiones, convirtíendolos en verdaderas estrellas pop de su época. La pelicula se centra en su última misión, cuando reciben la orden de bombardear la ciudad de Dresden en Alemania.

La Cinematografía de esta cinta es lo que la hace espectacular, las imágenes de combate aéreo y un montaje que logra mantener la tensión durante todo el metraje. Lo otro interesante es su producción, se utilizaron aviones reales y se filmó en igual condición, nada de trucos y exceso de efectos especiales.

Encuentros Cercanos
Steven Spielberg
Usa, 1977
Reparto: Richard Dreyfuss, François Truffaut, Teri Garr, Melinda Dillon

“…Hubo un tránsito de Quirón a finales de 1977, cuando fue descubierto Quirón, que no llegó realmente a la Luna, sino que se detuvo para retrogradar en 5,47 de Tauro. punto medio de la conjunción de dos grados, y podría aún considerarse que esta activa conjunción liberó el complejo centáurico hacia el mundo”.

Esta es la más curiosa explicación que encontré en la red sobre esta película de Spielberg, que vine a valorar tardíamente. Según esta suerte de interpretación astral ,la noche de su estreno, el 16 de Noviembre, Venus entró en tránsito en 8,34 de Escorpión y Marte en 7,38”… Bueno, lo que sigue es que supuestamente esta conjunción planetaria le abrió las puertas a Sipelberg y, de paso, a la humanidad para comprender un fenómeno que hasta entonces el cine caricaturizaba.

Efectivamente hay algo de esta pelicula que para los pelos, algo que sólo quienes han tenido un encuentro del tipo que sea con naves o seres extraterrestres (reales o en sueños) podrán entender mejor. Encuentros Cercanos refleja mejor que nada todos esos lugares comunes sobre la vida extraterrestre y tiene el gran mérito de ser la primera película que mostró a los extraterrestres como seres amistosos, quizá un reflejo de aquella conjunción de la que hablaba aquel extraño sitio.

Dreyfuss es un trabajador de una compañia eléctrica que una noche cualquiera avista objetos voladores sin identificar sobre una carretera. Tratando de averiguar lo sucedido, se enfrenta a los excepticos de rigor, a las fuerzas policiales y luego a un completo dispositivo de seguridad que ha impementado el gobierno en en vista a que una civilización extraterrestre ha decidido tomar contacto con los humanos en algún un lugar de Estados Unidos al que el protagonista logra llegar sorteando todo tipo de obstaculos y restricciones porque es uno de varios ciudadanos comunes y corrientes a quienes les ha sido implantada la imagen exacta de ese lugar.

La musica ya famosa de John Williams que sirve de lenguaje y comunicación entre dos razas inteligentes se suma a la interesante actuación de Francoise Truffaut como el científico a cargo del contacto. Lo mejor de la cinta, a mi juicio: la locura del protagonista tras el avistamiento, cuando en estado de éxtasis llega a mitad de la noche a casa a despertar a su familia que en ese momento duerme. Acto seguido, los sube a todos, aún medio dormidos, al lugar donde vio las luces sobre la carretera. Aprovechando la ocasión y sin entender nada aún, a su mujer le viene un arrebato de romanticismo absolutamente fuera de contexto. Y lo otro, claro, el contacto con la nave y los seres al interior de la montaña.
Superman I
Richard Dunner
Usa, 1978
Marlon Brando, Genne Hackman, Christopher Reeve
Es curioso que sea Richard Dunner el responsable del primer acercamiento real que tengo con la pantalla grande. Y digo aquello porque el mismo responsable de mi placer culpable (odio ese término, pero no encuentro otro), que se llama "Arma Mortal", secuela que se me convirtió alguna vez en adicción (...no entiendo porqué, pero es así).
Recuerdo como me marcó esta película que vi en el antiguo cine Santa Lucía, famoso por su pantalla panorámica. Debió ser en 1979, y desde entonces – tendría siete años – me dio por hacerme la misma chasquilla que a Clark Kent en su rol de superhéroe y amarrame una toalla al cuello.
Gran película, creo que lejos la única y mejor de esta saga. Ningún otro como Reeve para este papel.

El Emperador del Norte
Robert Aldrich
Usa 1973
Reparto: Lee Marvin, Ernest Borgnine, Keith Carradine
Durante la Gran Depresión deambularon como nunca miles de vagabundos por todo los Estados Unidos. Para viajar en busca de alguna oportunidad o forma subsistencia, la mayoría se colaba en los trenes de carga. A cargo de uno de esos trenes va un viejo empleado que odia a los vagabundos (Ernest Borgnine), quien ya se ha convertido en leyenda en las tierras boscosas del norte, pues cuando encuentra a uno escondido entre sus vagones los golpea y lanza sin piedad fuera del tren. Y ahí encontranos dos polizones (Lee Marvin uno de ellos), que no se dejarán intimidar, librando una batalla a muerte con el personaje de Borgnine.
Esta pelicula, del viejo Aldrich (creador de la recordada e irreverente serie Match), es suspenso puro y duro. Los golpes, martillazos, combos, palos y cadenazos sobre el tren en movimiento son espectaculares. De verdad una de esas buenas peliculas setenteras que nos regaló la industria y que la televisión local nos regalaba de tanto en tanto a los niñitos insomnes de ese entonces.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Primera Entrega

Memorias del Subdesarrollo
Tomás Gutiérrez Alea
Reparto: Daysi Granados, Sergio Corrieri, René de la Cruz
Cuba 1968

Habana, 1961, Sergio, un acomodado burgués con ínfulas de intelectual, ve como su familia y ex mujer se marchan a los Estados Unidos, quedándose por voluntad propia en la isla. Desde ese momento, el personaje comienza a experimentar una serie de vaivenes existenciales, propios más bien de la situación cultural y política que Cuba vive entonces. Lo señaló Gutiérrez al presentar su filme en el Festival Karlo Vivary de Checoslovaquia. “Al cabo de casi diez años de revolución hemos aprendido que nuestra condición de país subdesarrollado no se supera (…) no ha sido fácil llegar a esta conclusión, pues durante los primeros años la alegría del triunfo de la revolución nos hizo creer que el paraíso estaba al alcance de la mano."

El filme lo vi una noche del 92' mirando a las estrellas. Fue en el Foro de la Universidad de Concepción, durante un ciclo de cine Latinoamericano al aire libre. Hacía frío y tomábamos pipeño del malo, como se acostumbra en esa ciudad de estudiantes famélicos. Esa noche tuve una revelación: no todo era el expresionismo alemán o la nouvelle vague francesa. Aunque influida ciertamente por esta última, Memorias era mucho más latinoamericana, pero más que eso, era una obra de la calle, con mucha experimentación narrativa y una fotografía en blanco y negro sumamente cuidadosa. Me quedo con eso.

Como dijo en su momento un respetado columnista del New York Times a princios de los setenta, "Memorias del Subdesarrollo tiene clase y profundidad, y su influencia se va a extender más allá de su público inmediato". Y concuerdo absolutamente con aquello, pero agregaría otra cosa: creo que Memorias es la contribución Cubana a las revueltas globales del 68’. La película es una crítica velada, demasiado inteligente e inmensamente anticipada, sobre el devenir de la revolución isleña, sin necesidad de llegar a las piedras o las barricadas.


Al Este del Paraíso
Elia Kazan
Usa 1955
Reparto: Julie Harris / James Dean

Elia Kazan fue el único director que, junto con llevar magistralmente al celuloide la obra de John Steimbeck, tiene el mérito de habernos legado una de las interpretaciones más complejas en la historia del cine, la de James Dean. La fuerza con que el actor interpreta a Cal, el joven desorientado en busca de su identidad familiar, va más allá de una aparente sobreactuación. La entrega de Dean como actor es, en parte, gracias a la propia búsqueda dramática de Kazan (Actor Studio, método Stanislavsky, etc.) y si a eso le sumamos un tratamiento fotográfico y visual sumamente inspirados, (delirante son los encuadres y movimientos de cámara), tenemos como resultado una de mis películas favoritas. Ningún cinéfilo de verdad podría dejar pasar esta gran obra.


El Rey de la Comedia
Martin Scorese
Usa 1982
Reparto: Jerry Lewis, Robert De Niro, Sandra Bernhard.

Esta película demuestra, la versatilidad que tiene la dupla De Niro - Scorsese (en sus mejores tiempos, claro). Esta vez, en una comedia bastante negra donde De Niro interpreta a Rupert Pupkin, un mediocre comediante, que lo único que espera de la vida es demostrar su “talento” en televisión y lo hace nada menos que acosando a Jerry Langford, (Jerry Lewis), un famoso comediante de TV que no es otro que el mismísimo Lewis interpretándose a si mismo.

Sin duda que el papel de Pupkin es el de un desquiciado. Y al igual que ocurre con el protagonista de Taxi Driver, uno va captando aquello a medida que transcurre el relato. El personaje nos va poniendo cada vez más nerviosos. No quiero exagerar, pero produce vergüenza ajena cada nueva aparición. Pues bien, el asunto termina con Pukin y su buena amiga Masha, (algo lerda), secuestrando a Langford a cambio de una aparición en su famoso Show de TV. Es una película que recomiendo a ojos cerrados, una de las mejores y más desconcertantes de Scorsese.


Caro Diario
Nanni Moretti Italia 1993
Reparto: Nanni Moretti, Jennifer Beals

Creo que fue en la pequeña sala del Cine Lo Castillo donde descubrí a Moretti gracias a esta película que logró cautivarme por su sencillez y el amor que el director puso en cada uno de sus tres episodios, suerte de autobiografía, protagonizado por el propio Moretti.

“En mi Vespa”, la primera historia - y en la que vale detenerse - el realizador ofrece una
mirada muy personal sobre la ciudad de Roma, sus contrastes y transformaciones urbanas. Sin embargo, este aparente ejercicio de contemplación nostálgica, no exento de gracia como el surrealista encuentro con la actriz Jennifer Beals (la de Flashdance), culmina en el más hermoso plano-secuencia que recuerde:

Cae la tarde y sobre su Vespa, Moretti termina su paseo por los arrabales cercanos al puerto de Ostia. Lo hace para recordar a Pier Paolo Passolini. Hermosa secuencia, no puedo decir otra cosa, porque lo que Moretti parece buscar, al conducir hasta el sitio exacto donde fuese encontrado un día el cuerpo de este gran artista Italiano, no es más que situarnos en aquel mundo que el autor de “Teorema” amó y logró plasmar como ningún otro lo habría hecho nunca.
Acá la secuencia:
http://www.youtube.com/watch?v=AIBeQ7ddgXw


La Eternidad y un Día
Teo Angelopoulus
Grecia/Francia/Italia 1998

Descubrí a Angelopolus gracias a esta gran coproducción interpretada por Bruno Ganz. A lo mejor debería decir que ya lo conocía por “La Mirada de Ulises”, interpretada por el versátil Harvey Keitel. Pero me quedé dormido y quizás nunca podré saber con certeza de qué trataba.
De partida ya es curioso que el protagonista de este filme se llame Alexander y no le quede mucho de vida y más aún que sobre él recaiga el tremendo peso de la reflexión, testigo privilegiado, del nuevo devenir de Europa. Digo curioso porque este personaje vive una realidad muy similar a la de su tocayo en “El Sacrificio” de Tartkoysky. Pero Alexander, el de Angelopolus, no tiene una adivina que le muestre una salida. A él sólo le resta un día de vida y su única vía es refugiarse en el pasado. Evocación que lo lleva hasta su infancia y a la misma casa junto al mar en la que vivió junto a su mujer muerta poco antes. Hermosas secuencias donde el mar se convierte en un telón de fondo para el reencuentro cariñoso entre estos dos seres que se siguen amando y a pasos del reencuentro.

Pero ese último día, a pesar de todo, conoce a un niño, un inmigrante que limpia parabrisas en las esquinas. Este chico le abrirá los ojos al terrible presente que se cierne sobre el viejo continente. Una Europa que se viene abajo, un lugar donde vuelven a incubarse las siniestras y viejas prácticas del fascismo y la barbarie, fronteras por donde Angelopoulos transita con una tremenda fuerza poética, una puesta en escena con justificados planos secuencias y el tratamiento visual surrealista propio de este gran artista Griego.

Y al final la película hay una escena, que me quedó dando vueltas. Transcurre en un autobús. Anochece. Un grupo de jóvenes aborda el transporte. Entre ellos, un muchacho que viene de una manifestación política y que a poco andar se queda dormido en el asiento con una bandera roja fuertemente aferrada a sus manos.


El Imperio del Sol
Steven Spielberg
Usa 1987
Reparto: Christian Bale, John Malcovich, Miranda Richardson.

Una de mis imperdibles. La tensión que genera esta película (un montaje de primera), solo puede ser comparada con aquella clásica secuencia de Tiburón (su primera “en las ligas mayores”). No recuerdo otra donde haya sufrido tanto junto a su protagonista, aquel niño, hijo de la aristocracia inglesa, separado violentamente de sus padres cuando las tropas japonesas entran en Shanghai, durante la Segunda Guerra.

¿Alguien podrá olvidar acaso la angustia de este niño y sus gritos sofocados por esa multitud de chinos que van y vienen, en una de las mejores mareas humanas que se hayan filmado nunca y las manos de su madre perdiéndose en aquel tumulto?

La relación del pequeño protagonista con los aviones, visualmente es lo más poético de la película. Y no puedo dejar pasar, a propósito de esto, otro par de escenas: el encuentro casi onírico del muchachito con un regimiento oculto detrás de una colina, a metros de su mansión; o verlo correr, en un éxtasis que raya en la esquizofrenia, mientras los aviones, a metros de su cabeza, bombardean el campo donde se encuentra prisionero.


El Tercer Hombre
Carol Reed
Gran Bretaña 1949
Reparto: Bernard Lee, Orson Welles.

A simple vista podríamos creer que esta película la realizó Orson Welles, quien curiosamente tiene un rol en ella, pero fue Carol Reed, conocido escasamente por un par de películas de intrigas, el responsable de elevar esta cinta a la categoría de culto. Curiosamente había leído la novela de Graham Greene (autor también del guión) poco antes de verla y su atmósfera expresionista me cautivó.

Ambientada en la Viena de postguerra, este filme (negro al cien por ciento), trata sobre un mediocre escritor de novelas western que viaja hasta Viena en busca de un amigo por una buena oferta de trabajo. Sin embargo, cuando llega a la ciudad se encuentra con éste recién enterrado y lo que es peor, con la creciente sospecha que ha sido asesinado. De esta manera su protagonista se ve envuelto casualmente en las redes del mercado negro (de penicilina ¿?) tratando de resolver el enigma.

Si esta película ha llegado a ser considerada una pieza fundamental dentro de la filmografía del siglo veinte se debe principalmente a algunos aciertos como la fotografía derechamente expresionista de Robert Krasker (ganador del Oscar por esta cinta) y la experimentación sonora de Anton Karas y su cítara con aires de tonada mexicana, presente a lo largo del metraje, raro por lo demás. La anécdota: Karas era un músico callejero al que los productores del filme encontraron casualmente tocando su instrumento en una vereda, les gustó y lo escogieron. Hoy la música de "El tercer hombre" forma parte de las melodías más perpetuadas del séptimo arte.


La Luna en el Brocal
Jean Jacques Beineix
Francia 1983
Gérard Depardieu, Nastassja Kinski, Victoria Abril, Bertice Reading

Como partida, es casi imposible rastrear en la red algo sobre esta película, la segunda de Beineix. Lo publicado sobre el autor, que no es poco considerando su talento, omite información sobre esta cinta. Creo que es por ser de esas películas medio inclasificables, donde la concepción estética llega a tener un papel mucho más relevante que el mismo argumento.

Un hombre de aire aristocrático entra en una crisis cuando su hermana es violada y asesinada en una lúgubre ciudad portuaria que podría ser Marsella. En la búsqueda del criminal, el personaje es absorbiendo por un mundo de extrema sordidez, donde sus personajes se mueven entre suburbios lúgubres, callejuelas mojadas y bares frecuentados por prostitutas y marineros borrachos, realzado aún más por su ambientación oscura, digna de un filme expresionista. A partir de allí se puede entender porqué Philippe Rouselot, uno de los grandes maestros de la fotografía y al que más admiro, opta por hacer evidentes los decorados y la utilización de luces casi a la manera teatral para ambientar una ciudad industrial, que por lo onírico, más se asemeja a un decorado de Tim Burton. La música de Gabriel Yared es otro elemento que complementa aún más la cruda realidad industrial y esa sensación surrealista del filme.

Recomiendo esta película por ser una cinta "puertas adentro", raro término, se me acaba de ocurrir esta denominación para un filme extraño, oscuro en sus diálogos y en su atmósfera triste y absolutamente onírica. El filme de Beineix es como esos sueños extraños. Uno espera que en algún momento uno de sus protagonistas abra los ojos, corra las cortinas y veamos por fin la luz del día. Eso no llega a ocurrir, claro.

La Visitante de Invierno
Alan Rickman
Gran Bretaña 1997
Reparto: Phyllida Law, Emma Thompson

Ambientada en un pequeño poblado de la costa escocesa, esta película me cautivó al grado de tenerla en mis Top Ten. Creo que la vi en el Cine El Biógrafo y aún cuando no duró mucho en cartelera, es exhibida con cierta frecuencia en algunos canales que dan buen cine en el cable.
“La Visitante de Invierno” es la primera película dirigida por el gran actor y dramaturgo inglés Alan Rickman, quien logra, a partir de un argumento tan simple como el conflicto entre una madre senil y su atribulada hija -una madura fotógrafa interpretada por Emma Thompson- crear un relato de una simpleza y poesía que pocas veces he visto.

Mientras la anciana (interpretada por Phyllida Law, madre de Thompson en la vida real) e hija, intentan liberar sus culpas y conflictos, dos niños divagan frente al mar sobre la falta de atención de sus padres y el sistema educacional que los oprime. Diálogos tan simples y desesperanzados el de ambos a orillas de un mar congelado y cubierto por la niebla, que conmueve de verdad, tal vez por esa bucólica mezcla de paisaje triste con el precoz desencanto de los chicos:
http://www.youtube.com/watch?v=_8wElYTL_1w

Paralelamente, un adolescente, el hijo de la atormentada artista, siente su despertar sexual con una seductora y enigmática vecina con quien comienza un extraño y espontáneo romance. El escaso diálogo entre todos los personajes de la película, sumado a las partituras y una fotografía absolutamente intimista acentúan el tono poético del filme de Rickman.

Curiosamente, el sol sólo aparece tímidamente cuando el guión nos sitúa ante dos ancianas cuya vida consiste en seguir con devoción los obituarios del periódico local y asistir a cuanto funeral sean capaces de llegar. La escena de ambas, sentadas en un café o en un autobús rumbo a un entierro, siempre en absoluto silencio, puede ser una de las más hermosas de esta película.

La Delgada Línea Roja
Terrence Malick
Usa,
Nick Nolte, Sean Penn, John Travolta, George Clooney, John Cusack, Adrien Brody

El director Terrence Malick se pasó casi diez años adaptando para el cine la novela de James Jones sobre un grupo de hombres del ejército Norteamericano enfrentados durante la 2da guerra mundial a una feroz batalla por tomar una colina en la isla de Guadalcanal.

Tall es un coronel de la Marina, genuino militar de academia (Nick Nolte en una de sus mejores interpretaciones), que dirige desde la costa esta misión suicida con la que espera ascender a general. Sin embargo, bajo sus órdenes se encuentra el capitán Staros, un abogado demasiado sensato (Elias Koteas) como para acatar las órdenes esquizofrénicas. Junto al capitán se encuentra el sargento Walsh (Sean Penn), quien debe compensar sus ideas libertarias con la pérdida gratuita de sus hombres.

Desde una estructura tremendamente cruda en lo visual y poética en su narración, Malick aborda la guerra y naturaleza como si fuesen parte de alguna extraña cosmovisión, una que desde algún punto invisible nos recordara que la naturaleza y los hombres fuesen cómplices en este ciclo donde la vida y la muerte violenta se conjugan con total naturalidad. “¿Pero la guerra, es sólo la pesadilla asesina que inventan los hombres; está la guerra en el corazón de la naturaleza?, se pregunta el soldado Witt al inicio de la película, mientras lo vemos en una serie de secuencias oníricas en una aldea Maorí. “El poder resucitador de la naturaleza también concede dones espirituales para sus hijos humanos: la gloria, la piedad, la paz, la verdad”, afirma la voz en off del soldado, mientras se escuchan los cánticos nativos y lo vemos nadando junto a los pequeños en las aguas cristalinas.

No es gratuito que en esta película desfilen celebridades como John Travolta, George Clooney, Sean Penn, Nick Nolte, John Cusack, Woddy Harrelson, Jim Caviezel o Adrien Brody, entre otros, quienes no dudaron para estar en ella. Tampoco es casual, tratándose de uno de los escasos directores de culto que existen en Norteamérica y con sólo dos películas en treinta años, que ninguno de los actores haya querido cobrar por su actuación.

No puedo dejar pasar la fotografía John Toll, varias veces ganador del oscar (gran logro visual el de las balas trazadoras en dirección a la cámara o la luz del sol sobre las colinas); u otras sutilezas del guión como aquella escena de los soldados internándose en la isla, cruzándose en determinado momento con un pequeño aborigen que camina en sentido contrario, un viejecillo oscuro y de barba blanca que pasa sin reparar en absoluto en los soldados, como si éstos fuesen invisibles o no existieran; o aquella escena inicial en la aldea aborigen cuando los niños nadan y juegan ajenos a todo, y a tal punto llega su espontaneidad y éxtasis que algunos de ellos no dudan en agarrase a patadas mirando graciosamente a la cámara. Por ahí va la gracia de Malick.

Haz lo Correcto
Spike Lee
Danny Aiello, Ruby Dee, Spike Lee
Usa, 1989

Estrenada en chile durante el mítico Festival Cine UC de 1990, la tercera película de Spike Lee cambió definitivamente la concepción habitual que podíamos tener sobre el cine político o de denuncia social y lo hizo abordando la violencia racial desde un tratamiento visual y narrativo sumamente inspirados, tanto que a poco andar convirtieron a Lee Joint en uno de los más respetados cineastas contemporáneos.

A partir de un hecho real, el entonces novel director construye una historia en la que no hay protagonistas como tales, sino, una serie de personajes que desde la cotidianidad de un barrio en Brooklyn van entrelazando una historia cruzada por conflictos sociales y raciales. Así, los roces y enfrentamientos entre Ítaloamericanos, negros, asiáticos y latinos se transforman en una suerte de radiografía a la violencia racial reinante en los Estados Unidos a comienzos de los noventa.

Pero es el personaje de Mookie (interpretado por el propio Lee), el repartidor de pizzas y eje conductor de esta historia que transcurre el día más caluroso de un verano en New York, quien nos permite comprender un poco más la cotidianidad del barrio. Sal (Danny Aiello), es un italoamericano dueño de la pizzeria donde trabajan sus hijos Vito (Richard Edson) y Pino (John Turturro). El personaje de Sal representa, creo, a las viejas generaciones de inmigrantes, un tipo sin mayor prejuicio racial, acostumbrado al trabajo duro y a atender en su local sin mayor problemas a una clientela compuesta mayormente por afroamericanos; sin embargo, en sus hijos ya se puede entrever un cierto sesgo y desconfianza hacia los hermanos de color.

Y quizás sea este último un punto a partir del cual podamos entender un poco mejor a esta nueva América, sus propias transformaciones urbanas y sociales. Ciertamente, Brooklyn fue en su momento un barrio que acogió mayoritariamente a inmigrantes italianos, pero Spike Lee nos muestra la otra cara: un barrio en declive, lejos de ese esplendor nostálgico que suele pintarnos Scorsese, uno donde confluyen hoy afroamericanos de las capas medias y bajas, personajes como Da Mayor (Ossie Davis), un viejo borracho autoproclamado "alcalde" del barrio; Buggin' out (Giancarlo Esposito), un afroamericano más racista que el propio Ku Klus Klan, y Smiley, un retrasado mental que vende fotos de Martin Luther King y Malcolm X; o el personaje de Samuel L. Jackson (Mister Love), un extraño locutor de radio que a lo largo del metraje nos pasea por lo mejor del soul, el jazz y el ritm&blue.

Aunque el filme de Lee parece no tomar parte, a favor o en contra, de la violencia, es su final, con la muerte de Radio Harem, un grandulón de dos metros que se pasea escuchando "Fight the power" de Public Enemy, a manos de unos caricaturescos policías blancos, donde queda clara la intención política del filme. Y si algo podemos criticarle a Lee es caer precisamente en esta suerte de estereotipos que nacen de su propio prejuicio racial, una supuesta vuelta de mano que, comprensible o no, ha definido magistralmente el estilo de este gran realizador.


Angels in America
Mike Nichols
Usa 2003
Al Pacino, Meryl Streep, Mary-Louise Parker, Emma Thompson.

Galardonada con cinco Globos de Oro, en las cinco categorías a las que fue nominada y con 11 Premios Emmy, “Angels in America”, es, a mi gusto, una de las películas para televisión más ambiciosas del último tiempo. La exitosa pieza teatral de Tony Kushner, llevada a la pantalla por Mike Nichols (El graduado), nos sitúa en el Mannhatan de la era Reagan, cuando la vida de sus protagonistas da un giro radical en momentos en que el sida comienza a dar las primeras señas de convertirse en epidemia.

Es en ese mundo oscuro y cruel, que el joven Prior Walter es abandonado por su novio Louis, un judío liberal, que conoce casualmente a Joe Pitt, un mormón derechista felizmente casado y nada menos que ahijado político del poderoso ultraconservador Roy Cohn (el célebre inquisidor del Macartismo), interpretado por Al Paccino.

La película de Nichols denuncia con bastante inteligencia la hipocresía reinante en la sociedad norteamericana de los ochenta y lo hace plasmando oníricamente la era dorada del liberalismo más ortodoxo; un mundo donde cada uno de sus personajes afectados por esta desconocida enfermedad van necesitando urgentemente aferrarse a algo superior. Y es por ahí donde comienzan a interactuar con ángeles y seres “del más allá”, tan hilarantes como desconcertantes en sus diálogos y acciones.

En sus dos capítulos (“El milenio se aproxima” y “Perestroika”), vemos, por ejemplo, a Roy Cohn, el famoso represor, homófobo y homosexual a la vez, acosado por Ethel Rosenberg, (Meryl Streep, interpretando a la mujer enviada junto a su esposo a la silla eléctrica, acusados de ser agentes comunistas); o a Mary Louise Parker como la inocente esposa de Joe, (el mormón tardíamente homosexual), visitada por su nuevo amigo, un ángel gay que aparece cada vez que le da por consumir Valium; o el joven Walter, ya enfermo, cuidado por una abnegada y práctica enfermera: un maravilloso ángel interpretado por Emma Thompson.

En fin, creo que fue un tremendo acierto llevar esta pieza teatral a la televisión. No había otra forma de conservar los matices originales de esta historia en la pantalla grande (no por nada el proyecto se paseó doce años por distintos estudios). Por otra parte, su estructura dramática bastante clásica (a todas luces un drama coral), logra a través del formato televisivo complementarse fielmente a su atrevida y poderosa apuesta visual. Todo converge finalmente en una miniserie de seis horas y 60 millones de dólares, producida por HBO, y emitida en nuestro país por la misma cadena durante el año 2006.


Indian Runner
Sean Penn
Usa, 1991
David Morse, Viggo Mortensen, Patricia Arquette, Charles Bronson, Dennis Hopper.

Habría que partir precisando que el título original de la cinta es “Extraño Vínculo de Sangre”. Lo digo, porque a partir de éste, como enunciado, se puede comprender mejor hacia donde va la idea del filme, el primero donde el actor Sean Penn se sitúa tras las cámaras como director.

La historia, escrita por Penn, nace de una canción: “Highway Patrolman” de Bruce Springteen y a partir de ésta, el actor narra la vida de Frank, un ex-presidiario y veterano de Vietnam (Mortensen) que regresa a su pueblito natal, en Nebraska, donde su hermano, Joe (Morse) ejerce como el Sherif del condado.

Frank, el personaje que interpreta Mortensen, es un tipo con demasiada vida a cuestas, el eterno chico malo que jamás se encuentra cómodo en ninguna parte y que llega a perturbar la aparente tranquilidad familiar, junto a su novia embarazada (Patricia Arquette). Joe por su parte es el típico policía de pueblo chico, un tipo conciliador casado con una bella joven mexicana y que cree firmemente en el reencuentro con su hermano, convencido que éste merece una oportunidad para reordenar su vida.

Si me gustó es porque es una película tremendamente triste, una de esas historias donde el sufrimiento lo transmiten sus personajes. Importan en este filme (y mucho) los tiempos muertos, los gestos y el silencio de sus personajes, sino, pongan atención a la actuación de Charles Bronson, como el padre ausente y disminuido; algo más profundo parece transmitirnos también su decisión final: una de las secuencias más hermosas que recuerde es aquella escena, con el track que inspiró el filme:
http://www.canaltcm.com/peliculas/extrano-vinculo-sangre

Penn no tiene tapujo alguno en reconocer la influencia de John Cassavetes en esta cinta (a quien dedica el filme). Y por cierto, fue la última película que rodó Charles Bronson, quien comparte roles nada menos que con Dennis Hopper y Benicio del Toro.


La Familia
Ettore Scola, Italia 1987
Vittorio Gassman, Fanny Ardant, Philippe Noiret

Una de esas tantas películas que le debo agradecer a la televisión chilena de los años ochenta. Cuesta creer que en plena dictadura la televisión cediera espacios a películas europeas y en horario estelar (lo que hoy los ejecutivos llaman prime). Pero así fue, especialmente el Canal 13 donde pululaban periodistas o actores de izquierda. Pero la historia cambió y con ella las productoras artesa, los directores de barba y guionistas de chaleco artesanal.

Y apropósito de historia, ésta es la de una familia de clase media en Roma y una vida de 80 años recordada por Carlo, (Gassman) interpretando a un sencillo profesor de literatura que le tocó crecer en la Roma del siglo veinte. Es la historia de sus amores, desamores y de las sucesivas generaciones, a las que no le serán ajenas las dos guerras mundiales, el fascismo ni el devenir político de los setenta y ochenta.

Es increíble como los actores van envejeciendo junto con el film (los padres, sus hijos, luego sus nietos), principalmente los papeles de Gassman y Ardant, que resultan de una ternura y serenidad inmensa, una que solo se puede entender como el paso natural del tiempo; No hace falta dar más interpretación a esta película y sus personajes, pues los ochenta años de historia resultan, a fin de cuentas, como la revisión del viejo álbum familiar.

El final de la película, el momento preciso en que Carlo cumple sus ochenta años, viene a cerrar esta historia de la manera en que sólo Scola puede hacerlo, un final que no llega a ser dramático, pero que en su austeridad visual (una escena carente de todo efectismo), nos deja con un nudo en la garganta, esa reflexión que nos lleva a pensar un poco más sobre el sentido que encierra esto del tiempo y el paso de los años.

Recuerdo ahora que una de las buenas razones para quedarme viendo hasta tarde esta película era un plano que se repetía un par de veces. Sucede en la habitación de uno de los nietos de Carlo, en cuya pared cuelga un afiche con un puño en alto y una frase que dice algo así como “Abajo el Fascismo, Viva Chile Libre”.


Nosferatu
Werner Herzog
Alemania – Francia 1979
Reparto: Klaus Kinski, Isabelle Adjani, Bruno Ganz.

De Werner Herzog y tan oscura como el día en que la vi. Fue un paseo por el día al Puerto de San Antonio. Tendría diez años y mi madre nos llevó a pasear a la costa. Por la tarde y no se a razón de qué, entramos a un viejo Cine, al único del puerto seguramente. Durante el día no dejó de caer una llovizna fina sobre el Puerto, mientras Kinsky, en su papel de Nosferatu, se paseaba por su lúgubre castillo. Lo recuerdo saltando desde un ventanal. Drácula más terrorífico que éste no he vuelto a ver, como tampoco las manos de mi madre sobre nuestros ojos a cada escena ¿erótica o violenta? Nunca lo sabré.

En todo caso, tratándose de Kinsky, (en las películas de Herzog, claro), logra transmitir una locura capaz de horrorizar al más duro. Lejos, la mejor dupla: Herzog & Kinsky.



El Tesoro de la Sierra Madre
John Huston
Usa 1948
Reparto: Humphrey Bogart

Esta película, ganadora de tres premios Oscar, fue clave para comenzar a interesarme por el cine norteamericano. No recuerdo cuando ni donde la vi (lo más probable es que haya sido a comienzos de los noventa, cuando la TV por cable valía la pena, aunque fuesen solo diez canales).

Humphrey Bogart, muestra una de sus mejores facetas como actor, al interpretar a un desempleado con la única ilusión de abandonar su vida miserable. Fred viaja al sur, a Nuevo México en busca de oro. Lo hace acompañado de dos vagabundos a quienes a penas conoce y con quienes emprende una extraña expedición que termina siendo un encuentro con los más bajos instintos que van aflorando en cada uno de ellos. El viejo cuento de la avaricia y las envidias dirigida magistralmente por John Huston.

La Reina Africana
John Huston
Usa 1951
Reparto: Katherine Hepburn, Humphrey Bogart

Otro gran clásico de Huston, protagonizado por Bogart. “La Reina de Africa” es el nombre de un pequeño barco que surca peligrosos ríos, abasteciendo poblados en algún rincón de este caluroso continente. Su capitán es un marinero alcohólico (era que no), interpretado por Bogart. Ambientada durante la primera gran guerra, la trama del asunto parece ser otro tópico en las películas de Huston: enfrentar a Charlie (y su debilidad por la bebida), con Rose, una misionera abandonada, o algo así, interpretada por Katherine Hepburn, a quien debe soportar durante toda la travesía. Una historia de amor al estilo de este gran director que logra siempre conjugar con tremenda maestría los tormentos existenciales de sus protagonistas con el solapado erotismo fílmico de los cincuenta, algo que por esos años sólo lograría otro gran realizador, Billy Wilder, en clave de comedia.

Ascensor para un Cadalso
Louis Malle
Francia 1958
Reparto: Jean Moreau, Maurice Ronet

La historia del crimen perfecto que se revela absolutamente imperfecto no es nueva en los cánones del cine negro. Desde aquel, el cineasta francés Louis Malle extrajo la receta para debutar con esta cinta en la cual sus protagonistas se ven enfrentados a una extraña jornada de amor y crimen, dando paso a una intriga policial bastante compacta.

Filmada en blanco y negro, la trama se desarrolla en torno al asesinato de un respetado industrial por parte de su fiel empleado y a su vez el amante de su esposa. Los enamorados en cuestión deciden finalmente eliminar al empresario, haciendo que parezca un suicidio. Y aunque han planificado el crimen a la perfección, la detención del ascensor cuando el autor del crimen se da a la fuga, cambia absolutamente el curso de los acontecimientos.

Ambientada en el París de postguerra, el filme cuenta además con otro gran condimento: la inspirada banda sonora de Miles Davis. Producto casi del azar y aprovechando la popularidad que cosechaba Davis en el viejo continente, el joven Malle le hizo la guardia en el aeropuerto para incluirlo en su filme. Miles acepta la idea, quizás por lo extravagante. Así nace esta banda sonora: como una improvisación frente a la proyección privada de la película. Junto a Malle, la actriz Jean Moreau, el cuarteto de Miles, mucho champagne francés, sólo dos notas y una sesión que culmina a las seis de la mañana.

Cerca de la Media Noche
Bertrand Tavernier
Francia – Usa 1986
Reparto: Philippe Noiret, Martin Scorsese, Herbie Hancock (si, el músico), Dexter Gordon.

Era 1987 y con Jorge, mi buen partner de entonces y ocasionalmente otros amigos de la ciudad intermedia, nos juntábamos a ver videos. Cada cual debía proponer una película para la semana y como por entonces los clubes de video eran algo escasos, (igual que los títulos disponibles), encontrar algo que no fuera Rambo II u otro estreno igual de mediocre, era casi un milagro. Descubrir filmes Europeos era casi un deporte. Ahí encontré esta cinta Francesa, la historia del músico de jazz, Bud Powell, en franca decadencia y su joven admirador. Del filme, me llamó la atención el que fuese Herbie Hancock el responsable de su música. Tenía yo entonces unos quince años y lo más probable es que ni siquiera haya reparado que el gran jazzista Dexter Gordon o el mismísimo Martin Scorsese figurasen también en los créditos.


Bird
Clint Eastwood
Usa 1988
Reparto: Forest Whitaker.

Creo que fue también durante aquellos años de búsqueda frenética en video clubes que generalmente funcionaban en el garaje de alguna casa, donde encontré esta cinta. Ya había visto “Cerca de la medianoche”, así es que encontrar una nueva cinta sobre jazz fue una maravillosa revelación. Aún considero magistral la actuación de Whitaker interpretando a un Parker en su etapa más decadente y, claro, mucho después vine a sopesar que detrás de ello había otro gran talento, Clint Eastwood, un gran director del ritmo sincopado y uno de los más talentosos “viejos cineastas vivos”.

La gracia de esta película puede ser su atmósfera asfixiante, un recurso bien logrado por Eastwood para mantener esa sensación de constante encierro, la decadencia y el agobio que transmite Whitaker como Bird. Creo que Eastwood es brillante a la hora de definir el carácter de sus personajes y la atmósfera en sus películas. Ejemplos de brillantes actuaciones podemos encontrar bien seguido en sus películas.


El Color Púrpura
Steven Spielberg
Usa 1985
Reparto: Whoppy Goldberg, Danny Glover.

Reconozco mi afición por ciertas películas de Spielberg. La primera, lejos, fue E.T. Creo que esa cinta me acercó por primera vez al oficio del Cine. Tenía diez años y de vuelta a casa me dio por ser el mismísimo Spielberg tratando de reproducir aquella escena donde ET, en medio de la niebla, sale de su escondrijo para encontrarse con el pequeño protagonista. Supongo que nadie entendía mucho que hacía allí, encaramado a una reja dando instrucciones con una linterna en la mano (ni yo, ahora que lo recuerdo). Pero sin duda esa escena me marcó como ninguna otra lo había hecho antes.

Pero iba hablar del Color Púrpura. No se muy bien porqué, pues no es esta una de esas películas que me haya repetido más de dos veces. Si la tengo en mente debe ser por la actuación de Whoppy Goldberg junto a otro de mis favoritos, Danny Glover, a quien respeto mucho por hacerme adicto a las mil y una versiones de Arma Mortal de Richard Dooner. Por cierto, recomiendo la entrevista de James Lipton (Desde el Actor Studio) a Globex, uno de los fundadores de los Panteras Negras..ah, y otra cosa, esta pelicula es producida por Quincy Jones.

Días de Radio
Woody Allen
Usa 1987
Reparto: no sabe – no contesta

Hubo un tiempo que Allen ejercía en mí cierto influjo. Disfrutaba sus películas de la manera más natural, como solo un muchacho de provincia podía hacerlo en los oscuros años ochenta. Recuerdo “Alice”, “Zelig”, “Hanna y sus hermanas” o “Manthatan”, entre otras notables.

Pues bien, algo pasó para que este sujeto, mejor dicho, sus cintas terminaran por fastidiarme…. “¡Oh, cielos, creo que lo mejor será sicoanalizarme…algo debe andar mal en mí. Seguro!, - No, no, no, debe ser que crecí, eso es…crecí, nada más. Oh, será mejor caminar un poco, si, eso es”. Bueno, pero tampoco pretendo traicionar este honesto ejercicio fílmico por la neurosis o regeneración del mismo personaje mil veces y hasta el cansancio.

Me causó mucha gracia esta película de Allen ambientada en el Brooklyn de los años 40 donde un chico judío (era que no) y radio-adicto sueña con ser como su héroe, El Vengador Enmascarado. Creo que nunca he podido olvidar la casa familiar sacudida a cada tanto por una gran montaña rusa construida precisamente sobre el techo de la misma. Tengo pendiente reconciliarme con este autor que, según dicen, ha vuelto a sus cauces, al menos eso decía la crítica, pero al ver Match Point, una de sus últimas películas, sigo esperando mi esperada reconciliación. Todavía no pasa nada, se acabó el amor con Allen. Respuesta definitiva.

El Francotirador
Michael Cimmino
Usa 1979
Reparto: Robert De Niro, Meryl Streep, Christopher Walken.

Hace un tiempo atrás el crítico de cine Héctor Soto señalaba en una edición del Wikén que la cinta de Cimmino “tiene la solemnidad de un réquiem, el peso irrevocable de una tragedia y el arrebato incomparable de la desproporción”. Uno poco rebuscada la definición, pero no puede ser de otra manera cuando se plasma tantos giros dramáticos en una sola película.

Un grupo de veteranos, todos vecinos y amigos de un pequeño poblado norteamericano, enfrentan las consecuencias que les dejó su participación en la guerra de Vietnam. En síntesis, el reencuentro de la patota de amigos, después de la guerra y cada cual más trastornado que el otro.

Un argumento habitual dentro de la escena gringa, a no ser por su reparto de primera y una narración paralela que zigzaguea entre las escenas de cautiverio en Vietnam (a quien no le quedó en la retina la ruleta rusa entre De Niro y Walken) y la boda que tiene lugar en esta pequeña localidad de origen eslavo, perdida entre montañas y la niebla, lo que le otorga una estética bastante siniestra y atemporal al asunto. La película en cuestión ganó cinco premios Oscar, entre ellos a la mejor película. ¿Y de Cimmino?, a parte de quebrar a un renombrado estudio con un proyecto que jamás vio la luz, no puedo decir mucho, (por más que lo he rastreado), parece ser ésta la única película por la que se le puede recordar con cierta dignidad.

El Informante
Michael Mann
Usa 1999
Reparto: Russel Crowe, Al Pacino.

El productor periodístico del mítico programa de la CBS, “60 minutos”, interpretado por Al Pacino, consigue declaraciones exclusivas por parte de Wigand, (Crowe) un científico que se convierte en el principal testigo para los juicios entablados contra la industria del tabaco en los E.U, (juicio que en la vida real le costó 250 Billones de dólares a la industria tabacalera de Usa). Bueno, y de ahí viene el conflicto editorial al interior de la cadena noticiosa, las presiones de la industria y al testigo. Lo típico.

Ya había visto de Mann (Fuego contra Fuego, traducción local). Y parece ser que este director, responsable de la mítica Miami Vice, fue el escogido para darle aires frescos al bueno de Al Pacino y con papeles que le han quedado a la medida (… que cursi).

Puede que el tratamiento visual y su banda sonora (aunque en partes, demasiado recargada), sea el piso necesario para sostener la interpretación de Crowe, en su papel del testigo atormentado. Muy buena aquella escena medio sicodélica de Wigand frente a las paredes de su habitación y con la música de Lisa Gerrard (ex Dead Can Dance), si hasta parece que Wigand ha cambiado el tabaco por el ácido.

El Halcón Maltés
John Huston
Usa 1941
Reparto: Humphrey Bogart, Mary Astor.

Otra de John Huston y Bogart, esta vez interpretando a un detective privado que debe dar con el paradero de una joven perdida. La búsqueda, que resulta ser una sarta mentiras y el comienzo de una oscura intriga, le conduce a enfrentar a turbios personajes y seguir la pista a un valioso tesoro perdido hace cuatrocientos años, nada menos que un halcón de oro y piedras preciosas codiciado por peligrosas bandas de traficantes internacionales.

Un clásico del cine negro es esta película de Huston y debe ser éste uno de los mejores roles de Bogart otra vez enfrentado a una mujer exuberante y ruda.

Educando a Arizona
Ettan & Joel Cohen
Usa 1987
Reparto: Nicolas Cage, Holly Hunter.

Su argumento ya es un absurdo. El ladrón rehabilitado, (Cage) y su nueva esposa (Hunter), en el papel de una ex policía, quienes una vez casados harán lo imposible para tener un hijo, llegando al extremo de robar un bebé, uno de los quintillizos de un millonario local de apellido Arizona.

En adelante, se desencadena esta comedia negra en la que se encuentra buena dosis de los personajes perdedores, el humor negro y secuencias oníricas que veremos en sus posteriores películas.

Resulta curioso ver a Cage en este papel. Un buen tipo y fracasado, por donde se le mire, su personaje genera un cariño que difícilmente podríamos encontrar en alguno de sus posteriores filmes. Muy conmovedora resulta aquella escena donde la pareja decide devolver al pequeño: hermosa banda sonora para esta secuencia donde ambos imaginan a este chico creciendo junto a ellos como sus verdaderos padres. La verdad es que uno no sabe si ponerse a llorar o reírse a gritos.

Archipiélago
Pablo Perelman
Chile 1992
Reparto: Hector Noguera

Sólo dos días estuvo en cartelera. Fue en el Teatro Concepción el año 92, cuando el estreno de alguna película chilena era todo un evento (aunque recuerdo que era el único en la sala). Si algún compromiso tenías con el audiovisual chileno, había que estar ahí, aunque no supieras a lo que ibas. Eran los años de Cine Chile S.A, una de las más nefastas experiencias del primer encuentro entre los cineastas locales y el estado chileno.

El relato parte con la experiencia de un arquitecto (Noguera), que tras el golpe militar decide actuar en política desde la clandestinidad. La narración se vuelve algo oscura y confusa desde el momento en que su protagonista, luego de un allanamiento, recibe un tiro en la frente. En adelante, todo se torna…metafísico, por llamarlo de algún modo.

Mientras agoniza (o ya muerto), cambia su destino por el confinamiento a Chiloé (relegación se llamaba entonces). En adelante, su obsesión se centra en restaurar una vieja Iglesia Chilota. Y es aquí donde la narración se va volviendo cada vez más alucinante (derechamente psicotrópica), mezclándose con total soltura empresarios Japoneses interesados en la restauración y alucinantes ceremoniales Chonos. Voladísimo además el rol de Eduardo Gatti como agente de la CNI y sus diálogos con el arquitecto.

Puede sonar snob, pero me sentí más acompañado cuando Raúl Ruíz señaló que era una de sus cintas favoritas. Por la fe que le tengo, aún espero una nueva película de este gran realizador chileno. Perelman (Imagen Latente, 1986), debe volver como el gran cineasta metafísico que es.

Estado de Gracia
Phil Joanou
Usa 1990
Reparto: Sean Penn, Ed Harris, Gary Oldman, John Turturro.

Otra de mis películas imperdibles cuando comenzaba la década del noventa. Algo de cerveza, pizzas y mucha conversa en alguna de esas maratones cinematográficas de la ciudad intermedia, cuando ya dejábamos el colegio. Buenos años, buenos amigos y la mejor banda sonora al ritmo del rock Irlandés de entonces.

Terry (Sean Penn) vuelve, tras diez años de prisión, al barrio de irlandeses que lo vio crecer. Lo que nadie sospecha es que esta vez lo hace como un agente de policía encubierto que deberá enfrentar todo aquello que una vez dejó, incluyendo a sus viejos amigos, ahora como los malos de la película y enfrentados a una banda de mafiosos italianos.

El viejo argumento, a excepción de las tremendas actuaciones del trío Oldman, Harris y Penn, que hacen mucho más sólida esta historia, que ha sido, lejos, una de las mejores películas de Phil Joanou y la mejor actuación de Gary Oldman. Mención aparte merece la banda sonora, donde las partituras a cargo de Ennio Morricone, se mezclan sin ningún complejo con la música de Sinned O`Connor o U2, banda con la que Joanou había realizado en 1988 el documental “Rattle And Hum” y hace muy poco, Vértigo Tour.

Tremenda secuencia la del Día de San Patricio filmado como si fuese un documental de promoción turística: las secuencias del desfile corriendo en tiempo paralelo al ajuste de cuentas al interior del bar y en cámara lenta, condimentan una de las balaceras más notables que recuerde. Ojo con las gotitas de sangre salpicadas al lente, esta película inauguró la tendencia.

La Traición del Halcón
John Schlesinger
Usa 1984
Reparto: Timothy Hutton, Sean Penn.

Como una buena parte de las películas de esta selección, ésta la vi en televisión muchas veces y cada vez que la he descubierto por ahí, practicando zapping en el cable, la vuelvo a ver completa. Investigando para estas líneas, me he enterado que de este director inglés, es también otra de mi lista, “La Maratón de la Muerte” (1976). Y parece ser que el tema de desenmascarar las oscuras prácticas de la CIA, son recurrentes en él, pues con estas dos cintas obtuvo importantes reconocimientos (otra famosa fue “Cowboy de Medianoche”, que no he visto aún).
En este caso, el joven Hutton interpreta a un brillante estudiante quien, gracias a los contactos de su padre, logra un puesto menor para la CIA y por ahí va, ascendiendo y descubriendo las operaciones clandestinas de este organismo. Cansado y sin nada que perder, más bien por diversión y en complicidad de su mejor amigo, un outsider de primera interpretado por un debutante Sean Penn, comienzan a vender importantes secretos a los Rusos. Otro gran condimento de esta cinta es su banda sonora, Pat Metheny, y la original versión de “This Is Not America” interpretada por otro de los grandes, David Bowie.

Doble de Cuerpo
Brian de Palma
Usa 1984
Reparto: Melannie Grffiths.

Aunque hay que reconocer que esta película de Palma no es ninguna maravilla, puede que sea una buena expresión (no la mejor) del Voyerismo en clave Thriller. El argumento es tremendamente simple: cuando la “víctima” del voyerista aparece muerta, el protagonista se convierte en el principal sospechoso. Eso es todo, pero claro, tiene el sello de Palma, que siempre se ha ocupado en dar cierto cause estético a sus filmes (el tema de las tonalidades, el juego de luz y sombra, etc).

En realidad no veo porqué poner esta cinta en mi lista, ¿será porque la vi un par de veces, o porque es de esas películas que siempre salen al ruedo en alguna conversación de cinéfilos?, probablemente por lo último. Pero intentaré ser benevolente con el único director que a cada tanto nos refresca la memoria con los mejores guiños a los clásicos del cine (“La Ventana Indiscreta” y “Vértigo”, en este caso) Y como olvidar otro de sus grandes films, “Los Intocables” (1987), con la secuencia del bebé cayendo en su cochecito por las escaleras de una estación, guiño indiscutible a Einssentein y su acorazado Potemkin. O sea, de Palma, el maestro de los guiños y cameos.

The Outsiders
Francis Ford Coppola
Usa 1983
Reparto: Tom Cruise, Matt Dillon, Rob Low, Diane Lane, Tom Waits.

Comentábamos mucho esta película con mi hermano y otros amigos. Siempre creo que nos identificó su argumento y el tema de ser un outsider se nos dio por naturaleza. Fuimos admiradores de la baja cultura gringa y esta película la repasábamos a cada tanto con algún amigo de entonces. Éramos adolescentes y creo que todos nos sentíamos un poco como sus actores, usando las poleras arremangadas y vagando en busca de algún nuevo rincón en ese pueblo intermedio y con 40° a la sombra en los veranos. ¿Hay algo más outsider que eso?

Bueno, la película de Coppola, aparte de ser una buena historia de pandillas juveniles, tiene el mérito de haber juntado (quizás por su buen ojo como productor) a un puñado de jovencitos, algunos de los cuales darían que hablar posteriormente en la escena Hollywoodense.

Un Día de Furia
Joel Schumacher
Usa – Francia 1992
Reparto: Michael Douglas.

El papel de Douglas como un empleado de Gobierno recientemente despedido, separado de su esposa e hija, es francamente alucinante. La progresiva mutación del personaje ante lo más simple y cotidiano, lo convierten, literalmente, en una bestia humana, un personaje común y corriente que en cosa de unas pocas horas tendrá a la policía todo un día tras sus pasos.

Sólo el demente de Schumacher puede deleitarnos con tanta violencia. Y no es solo la de su protagonista. El realizador tiene la capacidad de situarnos cómodamente y sin mayor esfuerzo en el papel del malo. Un malo que no es tal, sino cualquiera de nosotros reaccionando frente a la locura y el agobio diario.

Ahora, lo genial de esta película es que no hay quien no se haya sentido alguna vez como el personaje que interpreta Douglas. ¿Quién no ha querido darle con un bate de béisbol en la cabeza al vendedor que te dice: “no hay”, teniendo el producto en la vitrina, o al micrero que te humilla por no tener saldo en la tarjeta? Quiero mucho a ese personaje, aunque el final de la película sea peor que el de una teleserie chilena.

El Globo Rojo
Albert Lamorise, Francia, 1956

Tengo un bonito recuerdo de esta película. Era 1979, estábamos recién llegados a Chile, tendría siete años, y recuerdo una proyección y charla de la Alicia Vega, esta gran promotora del séptimo arte y conocida por el documental “Cien niños esperando un tren”. Fue en colegio y desde ese día, y por muchos años me quedó dando vuelta la imagen de este niño corriendo por el Paris de posguerra tras un globo rojo.

Compré hace poco tiempo esta película y pude comprobar como este realizador convirtió temáticas como la niñez, la soledad o la amistad, en una película llena de poesía y ternura. Es una película que obligadamente debe hacernos reflexionar sobre el mundo de los más pequeños y hasta qué punto nosotros, los adultos, somos capaces de escuchar o imaginar el universo que hay detrás de cada niño (..uuuffff, parece comentario de María Inés Saéz)

Después supe que Lamorisse, fue un realizador francés que se especializó en filmes poéticos y documentales bajo una modalidad llamada algo así como “helivisión”, que consistía en esas largas secuencias filmadas desde el aire, recurso que fue muy utilizado en algún momento por la TV europea para mostrarnos desde las alturas sus ciudades y castillos. Ahí recordaba a Lamorisse y su Globo Rojo, película que al menos hoy tengo a la mano y he podido ver con mi pequeño hijo.


El Sol del Membrillo
Victor Erice España 1992

Esta es una de las primeras concesiones que hago de mi lista. Y aunque nunca especifiqué que ésta contendría solo películas de ficción, se entiende a estas alturas que es así.

Pero este es un documental, y de los buenos. Una pieza única, de esas joyas cinematográficas construidas nada más que con simpleza y talento. El sol del Membrillo es una película inspirada en el trabajo de Antonio López, un pintor que se ha obsesionado por llevar al lienzo los efectos que la luz de la mañana tiene sobre un árbol de membrillo. Sin embargo, el trabajo de Erice va más allá de una película convencional sobre un artista y su obra.

Se trata en este caso de un registro que evidencia la fuerza de dos visiones: la búsqueda de López y su mirada en relación al árbol, la paciencia con que enfrenta el tiempo y el ciclo de la naturaleza y, por otra parte, la mirada de Erice. Cámara y director cobran en esta película igual protagonismo que la paleta del pintor. Se trata, por tanto, de una evidente metáfora: la creación artística. La confrontación de dos creadores, una búsqueda que puede acercar o distanciar a la pintura del cine, o viceversa.

En este filme no hay una estructura narrativa concebida como tal y eso es lo que la hace más lo interesante, no hay dramaturgia ni menos la complejidad que suponen los tiempos cinematográficos, aquí lo que cuenta es la mirada, la contemplación y el respeto mutuo de dos artistas por su forma de captar la luz.

El Sacrificio
Andrei Tarkovsky Rusia 1986

Un desconocido realizador soviético, llamado Andréi Tarkovski, se instaló un día en el circuito cinematográfico internacional gracias a su primer largometraje y terminó ganando nada menos que el Festival de Venecia (en 1962). Aquel certamen incluía obras de Godard, Kubrick o Passolini y de otros galardonados directores. Pero ninguno de ellos pudo contra “La Infancia de Iván”. Así comienza la carrera de este gran cineasta ruso, el más prolijo y culto que nos haya legado la desparecida Unión Soviética.

Recuerdo mis caminatas bajo la lluvia a un video club a medio camino entre Concepción y Talcahuano, donde vivía a mediados de los noventa, para ir en busca de esta película que me intrigó por mucho tiempo.

La película aborda la angustia de Alexander, un periodista que junto a su familia se ha reunido en la casa de campo para celebrar un cumpleaños. La pérdida de espiritualidad que asola al mundo contemporáneo no es un tema nuevo en la filmografía de este autor y así queda plasmado en la constante angustia que refleja el protagonista de esta cinta, cuando en el encuentro le avisan sobre un inminente conflicto nuclear: se ha desencadenado la Tercera Guerra Mundial. Quienes rodean a Alexander son su hijo pequeño, un cartero que no para de citar a Nietszche, una esposa algo neurótica, y una empleada medio bruja que llega a convencerlo que él tiene el poder de salvar al mundo mediante un último sacrificio.

Sin duda, que es este un filme muy bello, como casi todas las películas de Tarkoysky. Quien las haya visto o leído la gran obra-ensayo que es “Esculpir en el Tiempo”, sabrá de qué estamos hablando. Fue ésta la última película de este autor y si mal no recuerdo, al momento de estrenarla (pudo ser Cannes o Venecia), ya había fallecido producto de un cáncer.

Una Eva y dos Adanes

Usa, 1959. Billy Wilder
Jack Lemmon, Tony Curtis, Marilyn Monroe

Esta excepcional comedia es la mejor muestra de este realizador austriaco. Wilder fue un talentoso guionista en el cine Alemán de los años treinta. Eso hasta que en la siguiente década comenzó su incursión como director en Hollywood, sitial desde el cual, junto al guionista Charles Brackett, llegaría a ser un respetado realizador de comedias. Ahora, la gracia de Wilder radica en que nos encontramos frente a un verdadero autor, de esos que sólo podremos encontrar en la época dorada de Hollywood. El humor negro, el erotismo solapado y una crítica feroz a la hipocresía reinante en la fascinante década de los cincuenta, es su mejor sello

No hay otro como Wilder para mostrarnos la tremenda fuerza sexual de Marylin Monroe, por ejemplo, o la homosexualidad y el travestismo, como sublecturas en esta historia de dos músicos que se quedan sin trabajo cuando descubren casualmente un crimen cometido por su jefe, nada menos que el líder de una organización mafiosa que los perseguirá para que no delaten el hecho.

Desesperados por sobrevivir, se disfrazan de mujer y se unen a una orquesta de señoritas. Y mientras uno de los músicos se enamora perdidamente de la bella cantante, (Monroe, claro), el otro tendrá que lidiar con un pretendiente que no lo deja ni a sol ni a sombra.

Gran Canyon
Usa 1991, Lawrence Kasdan
Steve Martin, Danny Glover, Kevin Klein, Marie Louise Parker

El año 2006 una película apellidada “Crash", se llevó el Óscar a la mejor película del año (arrebatándole ese premio a otra de esas sobredimensionadas cintas gringas, "Brockeback Mountain"). Sin embargo, para muchos – y me incluyo – Crash no es más que una imitación (incluso, creo que un remake) de un gran filme que logró pasar sin mucho ruido por el mismo certamen el año 1991, postulando entonces al mejor guión. Pero como el consuelo parece ser en muchas ocasiones el mejor premio de Hollywood, en el viejo continente Gran Canyon logró obtener importantes distinciones, entre ellas, el oso de plata en Berlin y otra importante premiación en Cannes.

Gran Canyon (titulada también como “El corazón de la ciudad), vino a ser pionera en esta saga de películas corales y que tan buenos frutos ha dado en el tiempo a realizadores como González Iñarritu (Amores Perros). En las historias de personajes simples, cuyas existencias se van entrecruzando en una ciudad cada vez más violenta y deshumanizada, esta película lo ha hecho como ninguna otra. En la cinta, de 1990, seis personas intentan sobrevivir a la agresividad existente en las calles de Los Angeles, donde la violencia, el extremo racismo y la desintegración social van influyendo decisivamente en la vida diaria de cada uno.

Lawrence Kasdan ya era el guionista más reputado de la industria en Hollywood (El imperio contraataca, En busca del arca perdida) cuando comenzó su carrera como realizador de filmes comerciales (“Silverado”). Pero Grand Canyon fue su consagración y, lejos, su mejor película. El mérito reside en un muy buen guión que el propio realizador escribió junto a su esposa y que nació a partir de historias de su propio entorno. Genial el rol de Steve Martin como un productor obsesionado con el cine de violencia, baleado luego por un delincuente o el triángulo amoroso entre los personajes que interpretan Klein y la maravillosa Marie Louise Parker.

Conspiración de Mujeres
Gran Bretaña / Holanda 1988
Peter Greenaway

No es fácil digerir las películas de Greenaway. En su cine siempre va a estar presente la relación entre la pintura y el cine, más bien este último como una manifestación abierta a cualquier tipo de expresión plástica y visual. Peter Greenaway proviene del mundo de la pintura. Por lo mismo, el punto de vista de la cámara ofrece en sus películas cierta teatralidad y la sensación de estar siempre frente a una pintura. Y esta película resultó un gran descubrimiento en ese plano. Con escasos movimientos de cámara (salvo los travelling que acompañan los diálogos), sus escenas siempre se asemejan más a una obra de Rembrand o alguna pieza de la escuela flamenca, por su particular tratamiento fotográfico.

Con esta película logré batir un record al verla cuatro veces seguido. Debo reparar que no fue por gusto, ayudaba en la filmación de un amigo en el Cine Normandie justo el día que pasaban la película. Así es que entre pausa y pausa, me instalaba en sus viejas butacas a dormir y, en la medida de lo posible, decodificarla. Ahora bien, nunca ha sido mi intención – menos con Greenaway – interpretar al cine, simplemente disfrutarlo, dejar que la intención y la pasión del autor me deslumbre. Por eso las películas de este autor (El Vientre del Arquitecto o El Ladrón, su Mujer, el Cocinero y su Amante), las disfruto como a una buena pintura, nada más…o menos.

Y ya lo dice por ahí su director “mi cine trata más de lo estético que de lo político, de las ideas filosóficas que de la simple narración”. Y como Ruiz, lo de Greenaway es proponer siempre un juego al espectador. En este caso uno que consiste en encontrar entre los decorados y los personajes una sucesión de números, empezando por el 1 y terminando con el 100.

¿Y eso, porqué? En “Conspiración de mujeres” (Drowing by numbers en su título original), la importancia de los números determina la historia de tres crímenes. Toda la película es un juego que comienza con una niña que cuenta cien estrellas mientras salta a la cuerda, una fábula donde la moraleja es la de los números. Al menos así se esconde la historia de tres generaciones de mujeres quienes comparten el mismo nombre y la misma forma de lidiar y terminar sus conflictos matrimoniales. La mayor es la primera que decide acabar con su adúltero marido, ahogándolo en la tina del baño. El forense local la encubre certificando un suicidio a condición de que la mujer se case con él, pero ella no está dispuesta a acceder. Madre e hija, siguiendo los pasos de la abuela, matan a sus maridos, la primera en el mar y la otra en la piscina. Con la esperanza de obtener los favores sexuales de las jóvenes, el forense las ayuda, pero seguirá sin conseguirlo. Muy pronto, familiares y amigos de las víctimas se alían para averiguar la verdad de estas sospechosas muertes.

El Demonio de los Celos
Ettore Scola
Italia, 1970
Marcelo Mastroianni, Mónica Vitti, Giancarlo Giannini

Me costó más que cualquier otra encontrar información sobre esta cinta. Primero, porque tardé un buen tiempo en recordar su nombre y desde ahí seguirle la pista. No imaginé que esta película sería de Scola, no por su argumento, más bien por el absurdo y los tintes cercanos al surrealismo que van entrelazando la historia de Oreste (Mastroianni), un obrero que vive atemorizado por su mujer.

Todo el absurdo de la historia comienza cuando Oreste conoce a una joven y atractiva florista, Adelaida (Vitti), enamorándose perdidamente de ella, lo cual desencadena la furia de Antonia, su mujer, quien no descansa hasta encontrar y golpear a la joven florista. Sin embargo, lo peor está por comenzar, cuando Oreste, conoce en una manifestación del Partido Comunista a Nello (Giannini), un joven burgués con quien llegará a ser un buen amigo, pero quien, para desgracia de Oreste, termina enamorado también de Adelaida.

La difícil situación que se crea a causa de los celos de Oreste la empuja entre los brazos de un tercer hombre: un obeso y vulgar carnicero al que no desea y que elige sólo por su excelente posición económica. Notable resulta este personaje. Un carnicero millonario enamorado del osobuco, la sobrecostilla o las prietas, y que se da el lujo de habitar una mansión absolutamente vanguardista, donde el arte pop se mezcla con total naturalidad con reproducciones de distintos cortes carniceros.

Oreste pierde su trabajo, Nello intenta suicidarse y Adelaide, agobiada por la culpa, va donde este último a confesarle que le ama más que a cualquier otro. Por cierto, su próximo paso es el matrimonio y Oreste, que ya es incapaz de intervenir, prueba con un último y desesperado recurso: el mal de ojo hecho por gitanos. Oreste, sin embargo, terminará convertido en un mendigo que al despertar un día cualquiera en el banco de una plaza ve a los dos amantes dirigiéndose al altar. En su último arrebato de rabia, Oreste se lanza sobre la pareja dando inicio a una pelea en la que Adelaide pierde la vida.

Crooklyn
Spike Lee
Usa, 1994
Alfred Woodard, Spike Lee, Zelda Harris

Esta si que es una película Funk, no sólo por su música que está bien buena, sino por la actitud y el sentimiento rítmico que Lee pone a esta cinta, claramente una autobiografía del realizador que nos sitúa en un barrio llamado Crookyn durante la década en que se suceden acontecimientos como el triunfo de los Jackson Five, los peinados afro y el escándalo del Watergate.

Una sufrida madre debe lidiar con la estrechez económica y un marido, aficionado al jazz, que poco aporta al presupuesto familiar soñando en convertirse en un músico de verdad. Su hija de diez años, Troy, debe lidiar con los pinganillas de sus hermanos, quienes a su vez deben hacer otro tanto con la heterogénea fauna de un barrio afroamericano de New York. No puede dejar de estar presente en este drama de Spike Lee los problemas raciales y económicos de la clase media, esta vez en los setenta. A parte de su música, los personajes, en especial los chicos, resultan muy queribles. Ver esta película resulta una acción esencial para cualquier seguidor de este gran cineasta, quien por lo demás produce el film con casi toda su parentela.

La Cruz de Hierro
Sam Peckinpah
James Coburn,
Alemania - Gran Bretaña, 1977

En el frente Ruso, durante la Segunda Guerra, cuando la derrota y el instinto de supervivencia se han instalado definitivamente en un batallón alemán diezmado por sus enemigos, los escasos soldados que van quedando, liderados por un curtido capitán (James Coburn) se ven enfrentados a un empecinado oficial que solo aspira a obtener la preciada medalla que da el nombre a la película. La Cruz de Hierro puede considerarse como una obra visionaria para su tiempo (década del setenta) principalmente por mostrar el rostro más real y sucio de la guerra (oficial alemán a uno de sus hombres: "Las grasas naturales del cuerpo, combinadas con la mugre, te hacen impermeable") y mostrar a los alemanes como personas normales, casi buenas. Algo que sólo lograría más tarde Wolgfand Petersen con “Das Boat” (El Submarino).

Es injusto que al grande de Peckinpah, responsable de exitosos western (“Pat Garrett y Billy The Kid”) y algunos filmes de intriga policial como “La Huída”, haya sido menoscabado por esta cinta, acusado de mostrar sangre y violencia gratuita (“Sam el sangriento” le llamaron luego de ésta). Y lo cierto es que esta película de corte realista no pudo concretarla con ningún estudio norteamericano. Así, con un presupuesto casi ridículo, que en parte redunda en algunas falencias (escasean mejores locaciones), debió filmarla en Yugoslavia y producirla en Alemania, único país donde el filme tuvo una repercusión favorable.

De esta película, que me fascinó de niño, me quedaba siempre dando vueltas una imagen: soldados rusos intentan traspasar las alambradas próximas a la trinchera alemana. Uno de éstos, lanza una granada. Explosión. Siguiente toma: de entre el humo, solo se ve la mano sin dueño de un soldado aferrada aún a los alambres. O el siguiente diálogo:

General: -¿Qué haremos cuando termine la guerra?
Capitán: -Prepararnos para la siguiente.

Y si este simple intercambio quedó como frase para el bronce (si no, denle una vuelta a cualquier sitio de películas) ¿será porque su autor es el mismísimo guionista de “Casablanca”?. No lo se, pero todavía no encuentro otra explicación para dejar frases tan simples y comunes como “…tócala de nuevo Sam”, en el limbo del séptimo arte. De verdad no lo entiendo.

Estamos todos Bien
Guiseppe Tornatore
Marcello Mastroianni, Valeria Cavalli, Norma Martelli,
Italia, 1990

Es la historia de Matteo (Marcello Mastroianni), un jubilado Siciliano que decide emprender un viaje a través de Italia en plan de visita sorpresa a cada uno de sus hijos, repartidos por distintos puntos del país. Todos ya son padres de familia o profesionales exitosos, pero marcados por la insatisfacción y la desesperanza propia de los tiempos, lo que viene a generar el contrapunto con el viejo Matteo una persona de otros tiempos, un buen hombre, enamorado de su fallecida mujer, un hombre honesto, a la antigua.

Es una historia más bien sobre la incomunicación y la mentira. Y lo peor para este funcionario público jubilado, mientras descubre su país maravillado, será percibir en cada encuentro con sus hijos las mismas distancias, la incomunicación y la mentira que aflora en esta nueva sociedad que le tocó empezar a conocer de anciano.

Tornatore decía a propósito de esta cinta, en una entrevista al Diario El País de España (1990), que es éste sería “un filme sobre la mentira, porque, en nuestra sociedad, inventar engaños se ha vuelto casi un mérito”. Y precisamente sobre aquello trata el filme, pues todos sus hijos se las irán arreglando, de un modo u otro, para evitar al anciano que llega a perturbar sus vidas y, de algún modo, a mostrarles, sin proponérselo, sus propias carencias afectivas. Es, sin duda, una película hermosa, sensible, muy de Tornatore digamos.

El Discreto Encanto de la Burguesía
Luis Buñuel
Stéphane Audran, Fernando Rey, Michel Piccoli
1972, Francia, Italia, España

Buñuel era uno de los imperdibles del Miércoles Cinematográfico en el Cine Romano. Esta pequeña sala comercial del centro penquista dedicaba un día de la semana, (miércoles, siete y media de la tarde), a repasar películas de cine arte, estrenos o clásicos, a sólo quinientos pesos (con carné de estudiante, por supuesto). Resultaba imperdible encontrarse con la sala abarrotada, principalmente de universitarios dispuestos a ver lo que fuese. Después de la proyección venía la cerveza o el café de rigor con los amigos en la Fuente Suiza, un acogedor café cercano al cine y donde se hablaba de todo. Todavía conservo una pequeña libreta con anotaciones que cada cual hacía bajo las pequeñas lámparas que colgaban sobre su mesón mientras se tomaba una de las mejores cervezas que recuerde.

En ese ciclo descubrí a Buñuel quien no sólo ganó el Oscar a la mejor película extranjera con el Discreto Encanto, sino que consiguió 4 nominaciones de la academia británica, ganando al mejor guión y actriz.

Rafael Costa, embajador de Miranda, y el matrimonio Thévenot están invitados a cenar en casa del matrimonio Sénechal, pero la dueña de la casa no los espera ese día. La confusión lleva al grupo a un restaurante. Al llegar se dan cuenta de que no podrán cenar porque el dueño del lugar ha muerto.

A partir de este momento, las reuniones entre este selecto grupo de burgueses se verán interrumpidas por una serie de situaciones que bordean el delirio. Así, comienzan a desfilar por la mesa, una serie de personajes como un general que realiza simulacros de combate con sus tropas por el barrio, una guerrillera latinoamericana y un obispo.

Ciertamente esta película es una perspectiva bastante negra de Buñuel sobre la burguesía francesa y su interpretación del tercer mundo y sus conflictos, América Latina en este caso, representada por el embajador de Miranda, un país imaginario de Sudamérica. Los rituales de estos grupos sociales se transforman en un completo absurdo, sin que ellos lo sepan. Notable la itinerancia del grupo entre un espacio a otro y que termina con los contertulios cenando, sin saberlo, sobre las tablas de un viejo teatro con el público riendo a sus espaldas.

Marco Polo
Giuliano Montaldo
Italia, 1982
Ken Marshall, Denholm Elliott, Tony Vogel, Anne Bancroft

Siempre he sentido cierta nostalgia por esta serie de televisión que resultó ser tremendamente educativa para un niño en edad escolar como lo era entonces. La serie, de 10 capítulos, iba dentro un programa cultural de UCTV, llamado “Creaciones” que conducía Jorge Dahm a eso de las 11 de la mañana los días domingo. Recuerdo a Dham, como un viejito bajo y pelo cano, que tenía la costumbre de contextualizar en dibujos la temática que trataría el capitulo, entre otros misceláneos culturales. Para ello se valía de un papelógrafo, un plumón y un ratoncito dibujado que indicaba las fechas o hechos relevantes de la historia. El programa partía con una cortina musical bellísima: Bach y su Concierto de Branderburgo (Presto, N° 4).

Dirigida por Giuliano Montaldo (Sacco y Vanzetti), esta superproducción de la RAI, fue protagonizada por Ken Marshall en el papel del comerciante veneciano desde su adolescencia en Venecia hasta su legendario viaje a China, donde permanecería varios años junto a Kublai Khan, nieto Gengis, y desde donde volvería para contar en "El Libro de las Maravillas" todas las peripecias por las que tuvo que pasar.

Resultó ser una verdadera clase de historia esta superproducción de la televisión pública Italiana, que no escatimó recursos para movilizar en 1981 a varias decenas de miles de personas, entre extras y técnicos, por toda Europa y Asia. Fue, de hecho, la única película de Europa occidental rodada en la China comunista y que contó además con el apoyo de su gobierno, algo impensable por esos años.

Intriga Internacional
Alfred Hitchcock
Usa, 1959
Cary Grant, James Mason, Martin Landau

La historia comienza con un hiperactivo publicista (Grant) dejando momentáneamente una reunión de negocios para hacer una llamada familiar; sin embargo, la confusión del botones del hotel, que ha estado llamando a otro sujeto distinto (que es seguido por una banda de mafiosos), termina confundiendo al personaje de Grant con el tipo aquel. De esta manera, termina secuestrado por la banda. Lo que viene después es una historia de tintes Kafkianos, con el inconfundible sello Hitchcock, pues nadie le creerá su historia, mientras los malos le siguen los pasos a donde quiera que vaya o trate de esconderse.

Creyéndole un hombre que en realidad no es, la única esperanza del protagonista es encontrar al hombre con el cual le confunden y que, para colmo jamás ha existido. O sea, Sólo Hitchcock pudo crear una historia como esta, con una trama y un ritmo que cautiva de principio a fin.

La secuencia del protagonista bajando de un autobús y quedando en medio de la nada, en una planicie tan típica de esa América profunda para ser perseguido por un avión que surge igualmente de la nada, es espectacular, viene a ser el momento cúlmine de célebre film.


Betty Blue
Jean Jacques Beineix
Jean Hugues Anglade, Beatrice Dalle
Francia 1986

Hay quienes insisten en encasillar esta película en la categoría de “filme erótico”. Erótica puede ser sin lugar a dudas Beatrice Dalle, una actriz cuyos personajes, en la película que sea, tendrá siempre una tremenda fuerza sexual. La cinta de Jean Jacques Beineix, es en definitiva, una película de amor, de la pasión intensa surgida entre dos seres igual de intensos, dos personas cuya realidad parece zigzaguear entre la inestabilidad, laboral, en el caso de Zorg y la sicológica, en el de Betty.

Zorg (Jean Hugues Anglade) es un escritor frustrado a quien le cambia la vida desde el momento en que Betty (Dalle) se instala en su casa. Betty al encontrar un manuscrito de Zorg y sin ser muy letrada que digamos, se dedica incansablemente a transcribirlo y hastiar a cuando editor existe para que sea publicado. Las constantes frustraciones y los problemas mentales de Betty harán que llegue a una situación límite. Lo cierto es que la gracia del filme parece radicar en esta dualidad, en la particular relación de sus dos protagonistas, el escritor frustrado, tan ingenuo que llega incluso a aceptar el absurdo trabajo de pintar 499 cabañas (él solo), y Betty, que en su locura lo hace quemar la suya, insultar al jefe y partir a la cuidad para intentar convertirlo en escritor, finalizando esta maraña de agresividad y ternura de una manera muy conmovedora.

Sólo en el universo fílmico de Beinex, con la permanente colaboración de Gabriel Yared en las partituras, podemos encontrar el cuidado desarrollo psicológico de sus personajes y un tratamiento visual al servicio absoluto de éstos. Es interesante en esta película el juego de tonalidades que propone Jean-François Robin, su director de foto, al combinar con absoluta maestría los distintos tipos de tonalidades, de acuerdo al estado anímico y el entorno de sus protagonistas. Creo que por ahí radica la fuerza de esta película y, claro, en su banda sonora que llegó a ser algo así como un objeto de cuto para cualquier cinéfilo snob a comienzos de los noventa, me incluyo.


Fuego contra Fuego
Michael Mann
Usa, 1995
Robert De Niro, Al Paccino, Val Kilmer

En general, para la crítica, esta película fue más ruido y buen marketing que otra cosa. La sola promesa de juntar a dos de los grandes actores (Pacino y de Niro) en un filme de acción parecía prometer algo más trascendente.

Para mi en todo caso, es solamente una buena cinta de acción. Ahora bien, reconozcamos que Mann, como fogueado productor de series de TV y otras buenas cintas de acción, teniendo la oportunidad única, (probablemente irrepetible), de contar con este par, podría haber exprimido algo más el guión y sus actuaciones. Sin embargo, lo que nos entrega como encuentro se reduce a una sola escena donde Neil (de Niro), como un ladrón de las grandes ligas y Vincent (Pacino), como el policía obstinado tras sus pasos y con una vida personal desastrosa, se ven las caras en un café, en un diálogo salpicado de sarcasmos y veladas amenazas. Val Kilmer, como uno de los malos, nos entrega sin embargo, una actuación sobresaliente, mucho más convincente que el “parcito” de oro.

Pero la película tiene momentos notables que merecen nuestra atención. Las escenas de acción, en las que Mann se mueve a la perfección y que ocupan buena parte del metraje, hacen que valga la pena verla de nuevo, sobre todo la escena inicial del tiroteo a la salida del banco, una de las mejores refriegas que he visto.


Fanny y Alexander
Ingmar Bergman
Bertil Guve, Pernilla Allwin, Ewa Fröling, Allan Edwall
Suecia, 1982

Bergman reconoció alguna vez que en esta película hay mucho de su historia, planeándola también como el último largometraje de su carrera, antes de comenzar a trabajar en teatro y producciones televisivas. Lo que el ya entonces veterano Bergman quizás nunca intuyó es que la cinta tendría tanta repercusión mundial, llegando incluso a ganar cuatro premios Oscar, incluyendo el de mejor película extranjera.

Con su habitual melancolía y reflexión, estaa película que también vi en televisión durante mi preadolecencia, nos cuenta la historia de una familia sueca de principios del siglo XX, dedicada al teatro. Oscar y Emilie (Allan Edwall y Ewa Fröling) son los padres de Fanny y Alexander. La compañía pertenece a la familia y todo cambia drásticamente en las vidas de los dos pequeños cuando muere el padre. Emilie, en la búsqueda de un sustituto para el padre de los niños y llevada en parte por la necesidad, se casa con un obispo protestante, cambiando radicalmente la vida de los dos chicos, quienes hasta entonces llevaban una vida de plena libertad e imaginación.

Un Maldito Policía
Abel Ferrara
Harvey Keitel,
Usa, 1992

Es un caso digno de ejemplo Abel Ferrara, un cineasta de culto, pero que trasciende esa categoría al instalarse en el mundillo del séptimo arte como un bicho raro, un director cuyas películas parecen ir más allá de cualquier convención o estructura narrativa, un tipo que hace lo que quiere, partiendo por su primer filme, “El Asesino del Taladro” (1979), cuyo título ya lo dice todo. El Maldito Policía (o “El Teniente Corrupto”, como se le conoce en los extramuros), es lejos una de las mejores obras de Abel Ferrara, y probablemente la interpretación más intensa de Harvey Keitel, como el agente del orden que asume con total naturalidad su depravación. Eso hasta que se involucra en el caso de una monja violada, lo cual viene a derrumbar más aún la escasa moral que le va quedando.

Ferrara se caracteriza por ahondar en la psicología de sus personajes, el lado oscuro que habita en ellos, en sus obsesiones que no son más que las de su propio autor, un católico ferviente cuyo cine suele tildarse de violento y descarnado.

El año 2007, Ferrara estuvo de paso en Buenos Aires dictando un par de charlas que seguí con interés por la prensa trasandina. Sobre esta cinta, Ferrara señaló por ahí que el rol de Keitel es claramente el de un tipo que parece haber llegado a un punto irreversible de degradación, llevado hasta el límite su relación con las drogas, la corrupción y la violencia, y que encima debe encarar un conflicto que detona su culpa religiosa.

Escena de antología: una autopista en la noche. Dos adolescentes a las que el Teniente ha sorprendido casualmente conduciendo sin licencia. Las opciones que le da a las chicas son dos: avisar a sus padres y multarlas, o que se desnuden mientras se masturba frente a ellas. Este es Ferrara.

Guerra Bajo la Tierra
Montgomery Tully
Gran Bretaña – 1967
Kerwin Mathews, Vivienne Ventura, Robert Ayres

Ahí estaba yo, otras vez frente a la televisión, alguna tarde aburrida después del colegio y consumiendo películas como esta. Las opciones eran dos: Tardes de Cine (TVN) o Cine en su Casa (UCTV). La cinta es la que sigue: Plena Guerra Fría y los astutos norteamericanos descubren a los chinos tratando de invadirlos a través de una red de túneles cavados al interior de nuestro planeta. Y lo que parece ser la típica cinta yanky donde los comunistas come niños intentan hacerse del control mundial, no es más que un filme Británico realizado durante los sesenta y que más se emparenta en su formato a una serie de televisión, de esas al estilo Superagente 86 u otras de ese tiempo.

Y bueno, lo que viene es ¿cómo decirlo?: miles de chinos cavando hormigueros bajo la tierra hasta llegar a suelo norteamericano con la intención de instalar bombas atómicas bajo sus ciudades. Eso, hasta que un experto en ultrasonidos (recluido en un siquiátrico) logra convencer al gobierno del complot. Así sus expertos dan con la mejor estrategia defensiva: guardar silencio en todo el territorio de los EEUU a una misma hora para averiguar exactamente dónde están perforando los chinos…Ufff, sigo: palacios chinos y generales que parecen emperadores, tubos que transportan seres humanos por el subsuelo del planeta, una científica china hipnotizando con un ventilador de luces a los protagonistas que poco después aparecen desactivando bombas atómicas con destornillador…para qué más.

Ahora, lo increíble de ésta va más allá de su argumento absolutamente freak, sino que sin proponérselo, la cinta llega a ser algo así como una anticipación histórica de lo que vendría luego, con una sola salvedad: no era necesario cavar tanto, sino, producir barato.



Atrapado por su Pasado (Carlito's Way)
Brian de Palma
Al Pacino, Sean Penn, Penelope Ann Miller, Viggo Mortensen, Jorge Porcel, (el mismo).
Usa, 1993

¿Qué crestas hace el Guatón Porcel amenazando a Al Pacino? Y Sean Penn guatón, pelirrojo semi calvo y – cresta otra vez – Viggo Mortesen parapléjico…no era digno seguir haciendo zapping con esas escenas, había que verla. No fue hace mucho, mientras practicaba aquel deporte con mando a distancia que di con esta película a la que conocía muy someramente, digamos que no la había visto nunca completa.
Un antiguo traficante de heroína, Carlito Brigante, sale de la cárcel tras pasar allí 5 años, dispuesto a dejar el tráfico de drogas y no volver nunca más a prisión. Con la ayuda de su abogado cocainómano (Penn) consigue ser socio de un club nocturno, tratando con eso de retomar la relación con su ex-novia, pero el mundo que le rodea sigue siendo el mismo sitio de delincuentes y enmendar el rumbo no le será tan fácil.

Más allá del reparto, creo que la película destaca principalmente por sus cuidadas escenas. Brian de Palma se atreve una vez más (y en esto es maestro) a jugar con los encuadres y sacar el máximo provecho a sus actores, sino, vean lo fácil que es encariñarse con Carlito, un tipo que dentro de su impronta de maleante, debe lidiar con su propia ingenuidad y el mundillo de traficantes y proxenetas que lo rodea.